s i l e n c i o

by Alessandra

El inquietante silencio de los días calurosos de verano.
Estridulan las chicharras.

Hoy las temperaturas en la provincia de Sevilla alcanzaran más de 40 grados.
Aquí en el campo veo tristemente como el termómetro que tengo en una zona sombrosa de la terraza sube sin piedad superando los 42.

En casa el silencio es roto solo por el ruido del aire acondicionado que tengo en la entrada y del ventilador que me sigue, como un amante fiel, por todas las estancias de la casa.
Sueño con vivir en Cantabria.

Los estoicos dicen

Es un hombre sabio lo que no se aflige por las cosas que no tiene, sino que se regocija por las que tiene.

En estos días no soy sabia, lo reconozco.
Me aflijo por la calor insoportable, por no dormir bien por la noche, por el sudor incesante, por mis perros que jadean y por no poder aprovechar los largos días de verano en el exterior.

Sueño con vivir en Cantabria.

Me levanto a las 6 de la mañana para correr en la cinta antes de que el día me arrebate cualquier intención de pasear o hacer ejercicio.
El cielo ya no es azul cuando se levanta el sol, es de un color pastel amarillento. Parece nublado pero no lo es.
He visto que en Cantabria hoy la temperatura máxima es de 23 grados.

Me cuesta alegrarme de lo que tengo en verano.
Lo intento.
Cada día doy las gracias por poder vivir un día más, por poder abrazar mi marido, acariciar mis perros y mis gatos, tener un techo y alimentos.

….pero sueño con vivir en Cantabria.

Bienvenida a la vida real

Bienvenida a la vida real, donde lo que lees en un libro o en un blog no te catapulta mágicamente en el mundo de Heidi con las cabritas sonrientes bailando a tu lado.

Esta es la historia corta de mi fracaso veraniego.
No siempre puedo caminar con la cabeza levantada, los resbalones también son parte de mi camino. Y son necesarios para seguir adelante, para identificar mis debilidades y intentar superarlas hasta convertirlas en mis fortalezas.

Esto es lo que hay, trabajar duro para poder enfrentar los desafíos de la vida.

Superarlos con filosofía y con actitud positiva ya es otra historia.

Pero de esto se trata.

¡Feliz vida calurosa!

 

 

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