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Crecimiento personal

La conciencia plena en tiempos de cuarentena

Dicen que somos la suma de las personas con la que pasamos más tiempo. Heredamos sus creencias, sus formas de ver las cosas y sus pensamientos en nuestro subconsciente.

En este periodo de cuarentena esto se hace más fuerte todavía, obligados a estar encerrados solos o con nuestras familias o parejas. Mantener el equilibrio y la positividad no siempre es facil.

Todos actuamos y vivimos en parte de forma subconsciente, nuestro sistema de valores está influenciado por la educación que hemos recibido en familia y por las experiencias vividas. El problema está en que no siempre el subconsciente juega a nuestro favor, al revés, nos puede limitar y dañar emocionalmente.

En cuanto ser humanos tenemos la suerte de poder cambiar esta situación soltando la negatividad, interactuando con personas positivas, paseando en la naturaleza, escuchando música inspiradora o dedicandonos a actividades placenteras y divertidas. ¿Pero cómo hacerlo si estamos encerrados en casa?

Hacia la conciencia plena en tiempo de cuarentena

Una forma es la de practicar la conciencia plena, la atención que energiza y que expande nuestra visión.
Es facil entender como funciona la atención: todo lo a que prestas atención repetidamente crecerá más fuerte; cualquier cosa a la que no prestas atención se marchara sola.

Un ejemplo: el otro día he tenido una discusión con mi marido. En vez de hablar del asunto para resolverlo, cada uno se ha encerrado en su respectivo silencio. Yo he pasado el día dándole vuelta a la discusión, he prestado tanta atención a aquel asunto que no he podido dormir por la noche. Mi atención estaba donde no tenía que estar. Resultado: noche insomne, cansada y con cero energías.

Está claro que mi mente estaba trabajando de forma exagerada frente a un problema que se podía haber solucionado en 5 minutos. Me he dado cuenta de que tenía que frenar todos estos pensamientos y redireccionar mi atención hacía algo más satisfactorio para mi salud mental.

¿Pero como?

Al día siguiente recibo la respuesta.
Mi hermana me envía por whatsapp una meditación guiada de Deepak Chopra y me pregunta si quiero entrar en el grupo de meditación en lo que participa. ¡Pues claro que sí!

Desde entonces todas las mañanas práctico 5 minutos de meditación. Me ayuda a centrarme, me obliga a observar mis pensamientos, me relaja y me guía hacía la atención plena.

Cómo empezar a meditar para la conciencia plena

La conciencia plena se basa en la conciencia de la respiración. La respiración es el refugio donde puedes volver cuando tienes un problema, estas estresada, tienes ansiedad o simplemente necesitas un poco de paz interior.

El primer paso para empezar es dedicar 2 minutos al día a concentrarte sobre tu respiración.

– Siéntate en una posición cómoda, en el suelo o sobre un cojín, con la espalda recta, las manos sobre tu regazo y los ojos cerrados
– Deja que los músculos de tu cuerpo se relajen
– Empieza a seguir el ritmo de tu respiro siguiendo con atención tu inspiración y espiración
– Cuando surge un pensamiento o un sentimiento, identificalo, reconócelo y déjalo ir y vuelve a concentrarte sobre el ritmo de tu respiro

La forma más eficaz para concentrarse durante la meditación es la de repetir un mantra. Te aconsejo de empezar con una meditación guiada. Yo estoy haciendo la meditación «21 days of abundance» de Deepak Chopra, en inglés.
En español puedes encontrar aquí recursos gratuitos sobre la meditación con Deepak Chopra.

«Meditar no significa luchar con un problema. Meditar significa observar.»

Thich Nhat Hanh

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La invitación

by Alessandra
La invitación de Oriah Mountain Dreamer

Hace poco mientras hacía mi rutina mañanera he encontrado por casualidad este maravilloso poema de Oriah Mountain Dreamer, La invitación.

Me ha impactado la sencillez con la que la autora te conduce a través de un viaje en tu interior con preguntas que te hacen reflexionar sobre las cosas importantes de la vida.
Una lectura imprescindible que espero disfrutes.

La Invitación – Oriah Mountain Dreamer

«No me interesa saber cómo te ganas la vida.
Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna.
Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto.
Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma…

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: «¡Sí!».

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí.
Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste.
Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.»

Una lectura imprescindible todos los días

En momentos de desconexión con tu esencia verdadera este poema permite volver al estado natural de las cosas y estar en contacto con tu «yo» más auténtico y con las cosas que realmente importan.

Párate a pensar si lo que haces en la vida es lo que realmente quieres o si es fruto de los condicionamientos familiares y sociales que te han forjado.
Párate a escuchar tu corazón, el único que ya conoce todas las respuestas.
¿Están tus acciones en sintonía con la voz de tu corazón?
¿Estás caminando hacía lo que realmente deseas o estás simplemente flotando a merced de la corriente?

Olvídate de las cosas superficiales, de los estereotipos, de las falsas creencias.
Olvídate de mostrarte a los demás como ellos quieren, de hablar como ellos hablan y de poseer lo que ellos poseen.
¿Sabes quien eres realmente?
Si te desprendes de tu edad, de tus posesiones, de tu cultura, de tus conocidos, ¿que te queda?

La invitación de Oriah Mountain Dreamer es definitivamente un punto de partida para desmontar tu vida pieza por pieza y volver a montarla con un nuevo enfoque, lo de descubrir la belleza y la forza de tu alma y bendecir cada día que estás viviendo.

 

¡Buena vida!

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Del Crossfit a Mandela: una lección de perseverancia

Te estarás preguntando qué tiene que ver el Crossfit con Mandela. Nada, absolutamente nada, menos la perseverancia y una frase:

Siempre parece imposible hasta que se hace.

La frase es de Nelson Mandela y se la he robada después de la última sesión de Crossfit.

Aquí va la historia resumida: hace dos meses que estoy apuntada al gimnasio y hace dos meses que intento hacer un Kipping handstand push up, un ejercicio bastante intenso y duro. Me cuesta explicar como es el ejercicio así que mejor veas este video para que te hagas una idea de lo que estoy hablando.

Bueno, resulta que lo he intentado muchas veces sin éxito y, a decir la verdad, con un poco de miedo también. Miedo de que no lo sé, pero cuando estás metida al revés, cabeza abajo, los pensamientos no fluyen muy bien y estás un poco desorientada.

Los intentos que he hecho siempre han fracasado, siempre faltaba algo: poco impulso en las piernas, poca fuerza en los brazos, poca coordinación, poca determinación.

Faltaba un poco de todo hasta el otro día, cuando milagrosamente he conseguido no solo hacer 1 Kipping handstand push up ¡sino 5 seguidos!

Estaba eufórica, saltando, chillando, desbordada de alegría y chocando los cinco con todos los demás atletas del Crossfit. No pensaba ser capaz y no imaginaba poder conseguirlo. Me parecía un ejercicio imposible y fuera de mi alcance.

Hasta que lo hice.

Una lección de perseverancia

Parece una tontería pero he aprendido mucho de este pequeño logro.
He aprendido:

  • que nada es imposible si lo quieres realmente,
  • que con el trabajo y la perseverancia los resultados llegan,
  • que no hay reveses que te detienen a menos que tu lo permitas.

La tarde que he conseguido hacer este ejercicio que me parecía imposible era un día como todos los demás pero yo era distinta.

A posteriori he podido identificar que estos son los aspectos que marcan la diferencia a la hora de perseverar:

  • tener una meta clara,
  • estar totalmente presente, enfocada y con toda la atención en lo que tienes que hacer,
  • no dejar aflorar emociones negativas,
  • no dejar que tu voz interior te asuste o te sabotee,
  • seguir intentándolo, sin importar el resultado.

Esta es la perseverancia y a la larga siempre te premia.
Y una vez que te ha premiado te sube el autoestima y la confianza en creer que puedes alcanzar cualquier objetivo que te propongas si sigues intentando.

Siempre parece imposible hasta que se hace

En los deportes, como en la vida, el éxito se consigue únicamente trabajando, sudando e intentándolo una y otra vez.
Cayendo y levantándose todas las veces que hace falta.
Teniendo paciencia y haciendo sacrificios.
Poniéndose metas claras y comprometiéndose a conseguirlas.

No hay atajos pero la alegría de hacer algo que te parece imposible te recompensa de todos los esfuerzos hecho en el camino.

Así que nunca te rindas, ni siquiera delante a lo que te parece imposible. Y recuerda que la única manera de fracasar es dejar de intentarlo.

Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana

¿En qué estás perseverando hoy?
¿Cuales son tus metas?
¿Estás avanzando hacia tus objetivos o te sientes abrumada porque no estás segura de llegar a conseguirlos?

Los grandes objetivos exigen mucho. Mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Pero todo es posible.

Comprométete a continuar, incluso si solo das un pequeño paso cada día.
Haz que suceda.

Escribe las palabras, haz las llamadas, toma las decisiones difíciles, deja que las cosas se vayan, sigue luchando y mantente implacable en la búsqueda de tus metas y un día lo imposible será tu realidad.

 

¿Necesitas un empujoncito más? Te recomiendo estas lecturas:

Más de 80 frases sobre la perseverancia y la motivación
El Principio de Sorites: Cómo aprovechar el poder de la perseverancia

 

¡Buena vida!

 

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¡Que tengas un mal día!

No puedes evitar tener un mal día o que las cosas no vayan como esperas pero tienes la posibilidad de transformar cómo reaccionas a los problemas.

Hoy me he levantado con el pie izquierdo y una sensación de angustia. El tiempo no acompañaba. Nublado, de un gris tétrico, un viento molesto y una lluvia anticipando una tormenta inminente. ¡Alleluya! Las condiciones ideales para que las cosas fueran de mal en peor. Sin duda un mal día.

O no.

He evaluado dos posibles escenarios:

  1. Dejar que mi estado anímico ya de por sí endeble e indefenso cogiera el sobreviento y arruinara todas las demás horas del día;
  2. Reflexionar sobre mis emociones negativas y volver a tomar el control para alejarlas y transformarlas en algo productivo.

He elegido la segunda.

Como de costumbre en mi rutina diaria, después de un poco de ejercicio sanador y de escritura liberadora, he consultado uno de mis libros favoritos «El manual de Epicteto» (que puedes descargar de forma gratuita en pdf haciendo clic aquí) y he encontrado una frase que ha alumbrado mi día y mis oscuras emociones:

“No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre”.

He meditado sobre estas palabras a la vez que cuestionaba el porqué de mi malhumor. ¡Bingo! Ya tenía la respuesta. Estaba luchando contra mi destino, enojada por las cosas que todavía no me habían llegado en vez de alegrarme por lo que ya tenía.

Transforma lo negativo en positivo, un mal día en uno bueno

Es absolutamente normal desear que nos pasen cosas buenas (esto me recuerda el libro de Marian Rojas «Cómo hacer que te pasen cosas buenas» cuya lectura recomiendo vivamente), lo malo es cuando estos deseos se ven frustrados porque no llegan en el momento en que los queremos.

¿Acaso sirve de algo quejarte, angustiarte y amargarte la vida por las cosas que todavía no han llegado? No. Todo llega en su momento justo y todo llega cuando más lo necesitas, solo hace falta esperar. Con esperanza e ilusión.

Lo que puedes hacer en este preciso instante es transformar lo negativo en positivo.

Por lo malo que sea tu día o la situación en la que te encuentras, siempre tienes la oportunidad de ser la mejor versión de ti misma, practicar la paciencia, la tolerancia y la resiliencia.

No puedes evitar que te pasen cosas desagradables o que las cosas no vayan como esperabas pero sí tienes a tu alcance la posibilidad de transformar cómo reaccionas a las adversidades.

Imagina que el coche te deja tirada o tu pareja te deja o pierdes el trabajo o una amiga se enfada contigo por una estupidez. ¿Como reaccionas?
Puedes enfadarte, llorar, desesperarte y caer en depresión o puedes intentar practicar la calma, el coraje, la humildad y la razón.

En el primer caso estás haciendo daño a ti misma, alimentas tu papel de victima y tu alma sufre.
En el segundo caso estás contribuyendo a forjar un carácter sólido, tu autoestima crece y tu corazón se alegra.

Los obstáculos te fortalecen

Los problemas vienen para enseñarte algo, para meterte a prueba y ayudarte a crecer. A cada obstaculo que encuentras tienes la oportunidad de ser más fuerte y mejor persona. ¡Por tu bien!

No te queda remedio. Las dificultades están allí, siempre. Todos los días, 365 días al año. Siempre habrá algo que se interpone en tu camino. La solución es ir afilando la espada antes de que empiece la batalla, o sea fortalecer el espíritu para que los momentos adversos te cogan preparada.

Decía Séneca:

No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Las adversidades están allí para meterte a prueba y ayudarte a crecer, para que puedas atravesar todos los obstáculos y seguir el camino hacia tu meta.

Imagina ser una Lara Croft en el juego de Tomb Rider, superando obstáculos, evitando trampas y luchando contra los enemigos. En cada nivel tienes que buscar el arma adecuado para ganar el combate y seguir avanzando.
No sabes lo que te va a pasar en el siguiente nivel pero allí sigues luchando y aprendiendo a usar armas distintas. Y cada nivel que superas eres un poquito más fuerte y más preparada a enfrentar nuevos desafíos.

¿Te imaginas ahora una Lara Croft que se sienta en un ángulo llorando porque no sabe como saltar sobre un puente giratorio?

Los obstáculos sirven para que puedas reforzar tus virtudes, mostrar paciencia, usar la razón, alimentar el ingenio y la creatividad.

Te deseo un mal día para que aprendas a ser más fuerte

Tener un mal día es útil, mucho más útil que un día bueno, porque te obliga a pararte a pensar lo que está pasando.

Si es algo fuera de tu control, o sea un problema sin solución, entonces lo único que puedes hacer es aceptarlo con paciencia.

Si es algo que puedes controlar, o sea un problema que tiene solución, entonces tienes la obligación moral hacia ti misma de hacer algo al respecto.

¿Que característica tiene este problema? ¿Es malo en sí o es malo como tu lo percibes y son malas las emociones que despierta?

En la mayoría de los casos el problema no es malo en sí, son malas las reacciones que tienes antes el problema y por esto sufres y te angustias.

La mayoría de tus problemas son fruto de deseos incumplidos, expectativas, miedos, sentimientos de inferioridad y baja autoestima.

Un mal día te sirve para reflexionar sobre estas reacciones y tomar acción para transformarlas en algo más beneficioso y productivo para ti.

Para esto hace falta cambiar la percepción de lo que te pasa, darle la vuelta al problema y tomar una perspectiva objetiva, libre de juicios y prejuicios.

Tomar una posición alejada, como si fuera un observador externo, te ayudará a ver las cosas de otra forma. Entonces te darás cuenta que tus pensamientos te han hecho pasar una mala jugada.

La buena noticia es que puedes cambiar la suerte del juego a tu favor. Se trata de darle un poco de color a una situación negra para que se transforme en algo beneficioso para ti, para que te puedas sentir mejor y puedas pensar con claridad.

Aprovecha el mal día

Mirar el lado positivo de las cosas o por lo menos intentarlo para sacarles la máxima utilidad es aprovechar un mal día.

¿Es fácil todo esto? Para nada. Pero puedes entrenar para que cada vez sea más fácil.

La primera vez que te montaste en una bici de chiquitita no fue fácil. Seguro que tuviste miedo y caíste y te levantaste mil veces. Así es la vida. Hay que entrenar y tener voluntad y resiliencia.

Solo tu puedes decidir si caerte y quedarte en el suelo o volver a levantarte e intentarlo otra vez.

Un mal día viene a enseñar más cosas que un día bueno.

Cuando llega un mal día, saca todo tu arsenal para convertirlo en una pista de aprendizaje. Saldrás más fuerte, más determinada y más audaz a la hora de tomar acción y superar los obstáculos mentales, físicos, emocionales que se interponen en tu camino.

Acepta lo que te llega cada día y haz buen uso de lo que te ofrece.

 

¡Que tengas un mal día!

 

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Los libros de autoayuda no funcionan

Seguro que has leído alguna vez uno de esto libros de autoayuda tan populares hoy en día y no te ha servido de nada.

El libro no funciona. Tantas palabras, consejos, ejercicios, mantras, esquemas, rutinas pero nada. Tu vida es exactamente la misma. Mismos problemas, mismas ansiedades, mismo estrés, miedo, baja autoestima, etc. etc.

Otro par de euros tirados a la basura y un libro más a coger polvo en la estantería, porque claro no merece la pena ni regalarlo si no te ha cambiado la vida.

¡Ah sí, precisamente esto! En los comentarios en internet decían que el libro les había cambiado la vida, todos eran más felices y mejores personas.

Menos tu.

Empiezas a pensar que eres un bicho raro sin posibilidad de solución y vuelves a esconderte en tu mediocridad.

En privado, claro, porque si alguien te pregunta qué tal el libro le contestaras «¡Fantástico! A mi me ha cambiado la vida a mejor». Y con los brillos en los ojos y los pelos de punta (indicando con el dedo tu brazo para enfatizar tu emoción) le contarás todas las cosas que has leído e incluso recomendaras su lectura.

Seguirás con esta mentira por un tiempo porque allí fuera, en el paraíso de las redes sociales y de internet, todos son santos y ángeles y seres perfectos que han alcanzado el nirvana gracias a estos libros.

No sería muy popular comentar «este libro no me ha servido de nada» porque o son todos mentirosos con respecto a la utilidad de las lecturas de desarrollo personal o tu realmente no has entendido un carajo.

Mejor callarse.

Porque los libros de autoayuda no funcionan

¿Acaso eres budista porque tienes una cabeza de Buda en el salón? ¿O eres un maratonista porque tienes la zapatilla de correr más cara del mercado? Ya sabes adonde quiero llegar.

Un libro de crecimiento personal, por lo bueno que sea, nunca te hará mejor persona y nunca te cambiará la vida si no practicas.

«Mira que buenos consejos dá fulanito: haciendo esto y esto y esto puedo conseguir lo más grande».

¿Lo has hecho? ¿Has hecho esto y esto y esto para conseguirlo? No.
¿Y quieres saber porqué? Porqué cuesta sacrificio, tiempo, motivación, compromiso, dedicación, constancia. Y no es nada fácil.

Los libros de autoayuda no funcionan porque lo quieres todo servido en una bandeja de oro, posiblemente palmados en el sofá tomando una cervecita.

Quieres que tu cerebro sea reseteado sin esfuerzo y no quieres dar ningún paso en tu interior por miedo a lo que puedas encontrar y por miedo a lo que no quieres ver de ti misma.

Es más fácil seguir quejándote y repetir los mismos errores. Es más cómodo, ya conoces cómo funciona. La culpa la tiene el libro de autoayuda que no te ha traido ningun beneficio. Un montón de papel y palabras que no dan resultados. Que desperdicio y que locura.

Pero la locura, my friend, es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes, como decía el buen Einstein.

Los cambios requieren esfuerzos y más si la que tiene que cambiar eres tu.

Los libros de autoayuda son como una droga

Si quieres conseguir algo o tener éxito en tu vida personal o profesional tienes que hacer algo. Repito, tienes que hacer algo. Si no haces nada estás simplemente «consumiendo» lecturas y esto se llama entretenimiento no autoayuda.
Y es como una droga.

Los libros de autoayuda son como una droga porque ofrecen un alivio momentáneo a tus inestabilidades emotivas y a tus problemas.

Lees cosas en las que te reconoces instantáneamente y comprendes que hay soluciones a tus estados anímicos. Ya no te sientes un bicho raro, ya no eres una pobrecita miserable y puedes vislumbrar la luz al final del túnel.

Los problemas no parecen tan grandes, han adquirido una nueva dimensión más suave y dulce. ¡Perfecto! Puedes entonces seguir en el mismo camino, las cosas no parecen tan malas.

Terminas el libro contenta como una Pascua, convencida que desde este momento la vida será una fiesta en rosa.

Hasta el día siguiente. O hasta la semana siguiente, cuando todo vuelve a caer en la sombra y en la oscuridad.

«Aquel libro no ha funcionado, voy a buscar otro». Y otro, y otro, y otro, porque ya te hace falta el subidón momentáneo de las páginas de autoayuda.

Si realmente quieres que estas lecturas funcionen tienes que aprender de ellas y aplicarlas en tu día a día. ¿Acaso en el gimnasio te pones en forma con una sola sesión? Pues no.
Hay que tener paciencia y ser constante en la práctica.

Los libros de autoayuda no funcionan si no colaboras con ellos. Te abren puertas para meditar, hacerte preguntas, identificar tus valores y minar tus convicciones pero sin tu esfuerzo de introspección y sin tu determinación al cambio seguirán siendo otros libros más que cogen polvo en la estantería.

A ti la elección de cómo usarlos.

 

Te dejo un resumen de «Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué«:

Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué

 

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

 

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Soy una mala escritora

by Alessandra
Soy una mala escritora

Soy una mala escritora y lo sé. No he nacido con la vocación de la escritura. En la página sobre mi no encontraras frases como «siempre he deseado escribir desde que era chica» o «la escritura siempre ha sido mi pasión». Al revés, nunca he tenido una «llamada» específica hacia nada y no soy experta en nada.

Cuando estaba en el instituto escribía bien, además me gustaba mucho la literatura y la filosofía. Pero punto. Nunca he tenido la ilusión de escribir poemas, relatos, novelas, ni siquiera tenía un diario.

Hasta hoy. Bueno, hasta junio del año pasado cuando decidí abrir este blog.

La cuestión es: ¿tengo que ser una buena escritora para poder empezar a escribir?
Esta ha sido mi primera duda a la hora de empezar el blog. Nunca había escrito nada, y menos en un idioma que nativamente no es el mio.

Ya me imaginaba las horas que tenía que emplear solo en corregir los errores de ortografía y de gramática, sin hablar de la búsqueda de un vocabulario un poquito más rico y de los sinónimos para no caer en la repetición de las mismas palabras. Añadiendo a todo esto el compromiso a escribir semanalmente y a investigar los temas sobre lo que escribir.
Lo que se dice «un buen follón».

Pero no lo he meditado mucho, la verdad, me he dicho «¡Que más dá! Tengo ganas de escribir y esto es lo que voy a hacer.»

Soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino

Quizás tengas ganas de hacer algo en un momento de tu vida que realmente te apetece pero no lo haces porque no te sientes a la altura y piensas de no estar suficientemente preparada. Así que esperas saber un poquito más, tener más conocimientos y arreglar los pequeños desperfectos de tu plan.

Mientras tanto el tiempo pasa y la oportunidad de ser tu misma y de hacer algo que realmente te gusta también.

Si esperas a que todo sea perfecto antes de lanzarte en un proyecto que te ilusiona, siento decirte que nunca llegará el momento.
Nunca habrá la perfecta cuadratura de los planetas, el día propicio del calendario chino y la dirección favorable del Feng Shui para darte el empujón.

Te digo sinceramente cual es el problema: tienes miedo. Tienes miedo al juicio de la gente, tienes miedo al fracaso, tienes miedo hasta a tener éxito. Tienes miedo a equivocarte, a admitir tus errores, a volver a empezar una y otra vez.

Entonces pones todos estos miedos encima de una báscula y evidentemente pesan muchisimo mas que tus sueños y tus proyectos así que tiras la toalla incluso antes de intentarlo.

¡No lo hagas!

Dé el primer paso

Estoy aquí para animarte a pasar a la acción, para que confíes en tus objetivos y los persigas sin pararte a pensar el si, el como, el cuando. Ahora es el momento, ¡hoy mismo!

Dé el primer paso aunque chico en el camino que deseas y sigue avanzando. No mires a tu alrededor, no pienses en que pensaran los demás, no tengas miedo a perseguir tus sueños. Confía en ti misma y déjate emocionar y motivar por tus planes y tus pasiones.

Si te gusta escribir, escribe. Si te gusta fotografiar, haz fotos. Si te gusta componer música, crea música. Sea lo que sea que te gusta hacer, hazlo y hazlo ya y recuerda que el único límite que te impide hacer lo que te gusta eres tu.

Yo soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino porque si me importara no habría escrito ya casi 30 entradas. Y no me importa si me lee una persona, cien o mil. Me importa escribir, me importa poder aportar algo, añadir mi grano de arena.

Si mis palabras pueden ayudar o inspirar a una persona estoy feliz. Si pueden ayudar a mas personas estaré incluso más feliz pero al fin y al cabo no son los números que importan.

Lo que importa, y que debe importarte, es que a cada meta se llega dando el primer paso. Ya habrá tiempo para corregir la ruta, aprender a lo largo del camino, perfeccionar la técnica. Pero por favor intentalo. No para hacer un favor a mi o a tu madre o a tus amigos. Intentalo para hacer un favor a ti misma. La vida es demasiado corta para procrastinar y cuando te das cuenta es demasiado tarde para arrepentirse.

Añade cada día un ladrillo y disfruta viendo como poco a poco se construye tu sueño.

Un paso a la vez

No esperes el momento perfecto, coge el momento y hazlo perfecto, un paso a la vez, un pie delante del otro. La acción y la proactividad son las que hacen que los sueños se hagan realidad.

Cambia el miedo por crecimiento.

Estudia y practica para mejorar cada día.

Abraza el miedo porque allí es donde puedes superar tus límites y alcanzar cualquier cosa te propongas.

Sigue avanzando y deja todas las excusas atrás.

Crea la vida que siempre has soñado. Es posible. Solo depende de ti y del primer paso que des.

Atrévete a luchar por lo que quieres, las cosas imposibles solo lo son porque no se intentan.

No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles,
pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
– Séneca –

 

¡Buena vida!

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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5 formas de dar amor

by Alessandra
5 formas de dar amor a los demás y no solo el día de San Valentín

Quizás hoy hayas comprado algo especial para tu ser amado. Vale, un detalle siempre se aprecia, ¿pero que haces todos los días para demostrar amor? Los sentimientos de bondad no se pueden empaquetar y los actos de amor tampoco pero seguramente hacen más feliz y llenan más el corazón que un ramo de rosas.

El amor es acción, es hacer pequeños gestos de cariño y cortesía, es cuidar de ti misma y de los demás, es ser gentil con todo el mundo, es dar sin desear recibir nada a cambio.

Puedes amar incondicionalmente todos los días para sentirte mejor. El amor se autoalimenta, cuánto más amor donas, más feliz será tu corazón.

5 formas de dar amor a los demás

Ser respetuosa con los demás
El respeto por los demás es la base para una sociedad civil. Un simple gesto como abrir una puerta y dejar pasar una persona primero es un acto de amor. Saludar, dar las gracias, pedir perdón son todas cosas que se pueden practicar a diario.

Aprender a escuchar
Si tenemos dos orejas y una boca es porque tenemos que escuchar el doble de lo que hablamos. Escuchar es también un acto de amor, es prestar atención a la otra persona sin tener la necesidad de ser siempre el centro de atención.  En el amor el ego no existe.

Cultivar la bondad y la compasión
«No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a tí». Tenemos que ser más sensibles hacia el sufrimiento de uno mismo y de los demás, aprender a aliviarlo y a prevenirlo con paciencia y generosidad. Se trata de dejar al lado el egocentrismo para dar importancia al otro.

Comprometerse con los demás
Es mantener vivas las relaciones que tienes con tu pareja, tu familia, tus amigos, tus mascotas. Es prestar atención a sus necesidades, pasar tiempo con ellos o llamarlos por teléfono. Es dar importancia a los seres que quieres antes que a ti misma. Dar sin esperar nada.

Regalar palabras, contacto físico y tiempo
Todos los días pueden ser un maravilloso San Valentín simplemente regalando abrazos, caricias, besos, elogios, felicitaciones, aprecios y tiempo para estar juntos y compartir experiencias.

 

Y por último, ser agradecida por todo lo que tienes y por todo lo que te pasa cada día alimenta el amor que hay en ti y alimenta el amor que puedes ofrecer a tu alrededor para que la vida tenga más sentido.

 

¡Feliz San Valentín!

 

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+80 frases de perseverancia y motivación para alcanzar tus sueños

Las frases de perseverancia y de motivación abundan en las redes sociales. ¿Sabes por qué? Porque necesitamos palabras que den un sentido y una dirección a nuestras vidas.

No hay mejor forma de aprender que de las enseñanzas y de las palabras de las personas más carismáticas de la historia y de la sociedad.

Personalmente adoro las frases motivacionales, ayudan a dar un empujoncito en el momento de necesidad y a corregir el rumbo de nuestras acciones. Por esto he recopilado esta lista de más de 80 frases de perseverancia y motivación de personajes famosos.

Puedes usarlas para fotos o para compartirlas en las redes sociales, en Facebook, Instagram, Twitter y demás plataformas.


Frases de perseverancia y constancia

Imposible es una palabra que solo se encuentra en el diccionario de los necios.
Napoleón Bonaparte

La perseverancia es el trabajo duro que haces después de cansarte del trabajo duro que ya hiciste.
Newt Gingrich

La única lucha que se pierde es la que se abandona.
Che Guevara

Inténtalo y fracasa, pero no fracases en intentarlo.
Stephen Kaggwa

No estoy desanimado porque cada intento equivocado descartado es un paso adelante.
Thomas Edison

Se te dio esta vida, porque eres lo suficientemente fuerte para vivirla.
Robin Sharma

Un hombre exitoso es el que es capaz de asentar una base con los ladrillos que otros le han tirado.
David Brinkley

El coraje es ir de fracaso en fracaso sin pérdida de entusiasmo.
Winston S. Churchill

La permanencia, perseverancia y persistencia a pesar de todos los obstáculos, desalientos e imposibilidades: es eso lo que distingue las almas fuertes de las débiles.
Thomas Carlyle

Puede que tengas que luchar una batalla más de una vez para ganarla.
Margaret Thatcher

Las cosas difíciles requieren un largo tiempo, las cosas imposibles un poco más.
André A. Jackson

A través de la perseverancia mucha gente alcanza el éxito a través de lo que parecía destinado a un fracaso seguro.
Benjamin Disraeli

Nadie tiene éxito sin esfuerzo. Aquellos que tienen éxito se lo deben a la perseverancia.
Ramana Maharshi

Nunca, nunca, nunca te rindas.
Winston S. Churchill

Usa la palabra imposible con la mayor precaución.
Werner Braun

La paciencia y perseverancia tienen un efecto mágico ante el que las dificultades desaparecen y los obstáculos se desvanecen.
John Quincy Adams

Si quieres triunfar en la vida, haz de la perseverancia tu amigo del alma, de la experiencia tu sabio consejero, de la advertencia tu hermano mayor y de la esperanza tu genio guardián.
Joseph Addison

El coraje no es tener la fortaleza de seguir adelante; es seguir adelante cuando no tienes la fuerza.
Theodore Roosevelt

La diferencia entre una persona exitosa y otros no es una falta de fortaleza, ni una falta de conocimiento, sino más bien una falta de voluntad.
Vince Lombardi

No importa lo lento que vayas mientras no pares.
Andy Warhol

Rendirse es la única forma segura de fracasar.
Gena Showalter

El fracaso tras una larga perseverancia es mucho más grande que nunca haber luchado lo suficiente como para llamarlo fracaso.
George Eliot

Sigue tus sueños, trabaja duro, practica y persevera.
Sasha Cohen

Un hombre sabio construirá más oportunidades de las que encuentra.
Francis Bacon

Sin continuo crecimiento y perseverancia, palabras como mejora, logro y éxito no tienen significado.
Benjamin Franklin

El goteo del agua hace un hueco en el agua, no por la fuerza, sino por la persistencia.
Ovidio

El futuro recompensa a los que siguen adelante. No tengo tiempo para sentir pena por mí mismo. No tengo tiempo para quejarme. Voy a seguir adelante.
Barack Obama


Las mejores frases sobre la perseverancia

Tras escalar una gran colina, uno solo encuentra que hay muchas más colinas que escalar.
Nelson Mandela

La perseverancia es imposible si no nos permitimos tener esperanza.
Dean Koontz

Si caíste ayer, levántate hoy.
H.G. Wells

Siempre parece imposible hasta que se hace.
Nelson Mandela

No creo que haya otra cualidad tan esencial para triunfar que la cualidad de la perseverancia. Supera casi todo, incluso a la naturaleza.
John D. Rockefeller

A veces incluso vivir es un acto de coraje.
Séneca

La perseverancia no es una carrera larga, son muchas carreras cortas una tras otra.
Walter Elliot

El genio se compone del 2% de talento y del 98% de perseverancia.
Beethoven

Nada más importa excepto sentarse e intentarlo todos los días.
Steven Pressfield

El éxito no es el final, el fracaso no es fatal; es el coraje de continuar lo que cuenta.
Winston Churchill

Nuestra mayor gloria no consiste en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.
Oliver Goldsmith

Nunca te rindas, porque estas en el lugar y momento en el que la marea dará la vuelta.
Harriet Beecher Stowe

El éxito es la suma de pequeños esfuerzos repetidos día tras día.
Robert Collier

Lo que no me mata me hace más fuerte.
Friedrich Nietzsche

Nuestra mayor debilidad está en darnos por vencidos. La manera más acertada para tener éxito es siempre intentarlo sólo una vez más.
Thomas A. Edison

Empieza donde estés. Usa lo que tengas. Haz lo que puedas.
Arthur Ashe

Sin trabajo duro, nada crece excepto las malas hierbas.
Gordon B. Hinckley

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.
Walt Disney

La vida se encoge o se expande en proporción al coraje de uno.
Anais Nin

Ponte metas altas y no te detengas hasta llegar allí.
Bo Jackson

No ganarás si nunca empiezas.
Helen Rowland

Si quieres triunfar en la vida, haz de la perseverancia tu amigo del alma, de la experiencia tu sabio consejero, de la advertencia tu hermano mayor y de la esperanza tu genio guardián.
Joseph Addison

La adversidad, perseverancia y todas esas cosas te pueden dar forma. Te pueden dar un valor y una autoestima sin precio.
Scott Hamilton

La perseverancia es imposible si no nos permitimos tener esperanza.
Dean Koontz

Al final, algunos de tus grandes dolores se convierten en tus grandes fortalezas.
Drew Barrymore

No es lo que hacemos de vez en cuando lo que da forma a nuestra vida. Es lo que hacemos consistentemente.
Anthony Robbins

El éxito es el hijo del trabajo duro y de la perseverancia. No puede ser coaccionado; paga el precio y es tuyo.
Orison Swett Marden

Cuando llegues al final de tu cuerda, ata un nudo y aguanta.
Franklin D. Roosevelt

La vida es como conducir una bicicleta. Para mantener el equilibrio, debes seguir adelante.
Albert Einstein

Muchos de los fracasos de la vida son de personas que no se dieron cuenta de lo cerca del éxito que estaban cuando se rindieron.
Thomas A. Edison


La perseverancia es la clave del éxito

Alguna vez lo intentaste. Alguna vez fallaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Falla nuevamente. Falla mejor.
Samuel Beckett

En lo perfecto todo depende del impulso, pero en lo real todo depende de la perseverancia.
Goethe

Me doy cuenta que cuando más duro trabajo, más suerte tengo.
Thomas Jefferson

El verdadero coraje surge cuando sabes que estás derrotado antes de empezar, pero empiezas de todos modos y los haces sin importar nada.
Harper Lee

Lo que separa a los exitosos de los no exitosos es la perseverancia.
Steve Jobs

Incluso si supiera que mañana el mundo se haría añicos, aún plantaría mi manzano.
Martin Luther King

Vive la vida de tus sueños. Cuando empieces a vivirla, siempre existirán obstáculos, escépticos, errores y contratiempos en el camino. Pero con trabajo duro, perseverancia y confianza en uno mismo, no hay límite para lo que puedes lograr.
Roy Bennett

El esfuerzo continuo, no la fuerza o la inteligencia, es la clave para desbloquear nuestro potencial.
Winston S. Churchill

Nuestra mayor victoria no consiste en nunca haber caído, sino en levantarnos cada vez que caemos.
Oliver Goldsmith

Aguanta y persiste; el dolor actual te será de provecho en otra ocasión.
Charles Baudelaire

La perseverancia es la virtud por la que el resto de las virtudes dan su fruto.
Arturo Graf

Mantén tus sueños vivos. Entiende que para lograr cualquier cosa necesitas fe y creer en ti mismo, visión, trabajo duro, determinación y dedicación.
Gail Devers

Si la semilla es sembrada con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos.
Thomas Carlyle

Si existe algo que vale la pena hacer, hazlo con todo tu corazón.
Buda

Mantente fiel a ti mismo, mantente siempre abierto para aprender. Trabaja duro, y nunca renuncies a tus sueños, incluso cuando nadie más crea que se puedan hacer realidad.
Phillip Sweet

Perseverar es perseguir algo, es luchar contra todo. El Universo hace lo posible para impedir que una infeliz idea se haga realidad.
Paul Valery

La victoria le pertenece a quien persevera más.
Napoleón Bonaparte

La perseverancia es el secreto de todos los triunfos.
Víctor Hugo

Quien persevera será coronado.
Johann Gottfried von Herder

El fracaso es simplemente un éxito pospuesto… el hábito de la persistencia es el hábito de la victoria.
Herbert Kaufman

Es intentando lo imposible como se realiza lo posible.
Henry Barbusse

No hay un salto gigante que lo consiga todo. Son un montón de pequeños pasos. –
Peter A. Cohen

No puedes derrotar a quien nunca se rinde.
Babe Ruth

Alcanzan el éxito aquellos que lo intentan y lo siguen intentando con una actitud mental positiva.
W. Clement Stone

La motivación nos impulsa a comenzar y el hábito nos permite continuar.
Jim Ryun

Un entusiasmo ardiente, respaldado por sentido común y persistencia, es la cualidad que con más frecuencia lleva al éxito.
Dale Carnegie

 

Enlaces recomendados sobre la perseverancia:

Del Crossfit a Mandela: una lección de perseverancia
– El Principio de Sorites: Cómo aprovechar el poder de la perseverancia

 

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Mandamientos para una vida más feliz y serena

Cada año, a principio del nuevo año, escribo una lista de propósitos y de cosas que quiero conseguir. Todavía estoy redactando todos los puntos pero este año he añadido también unos mandamientos generales para una vida más feliz y serena.

Estos mandamientos son un recordatorio, que leo cada mañana, de las cosas necesarias para vivir serenamente y sirven también como autoanálisis para reconocer las cosas que tengo que mejorar.

Uso los mandamientos como un ejercicio práctico incorporando cada punto en mi jornada.

Los mandamientos sirven para alimentar el alma y el cuerpo y son un remedio natural contra el estrés, la depresión, la ansiedad y la tristeza.

Mandamientos para una más vida feliz y serena

– ser paciente
– no quejarme
– no buscar excusas
– superar mis miedos
– tener pensamientos positivos
– salir de mi zona de confort
– superar mis limites
– vivir el momento
– tener menos cosas
– dar más amor
– no criticar
– no juzgar
– sonreír más
– dar más abrazos
– ser agradecida y dar las gracias todos los días por lo que tengo
– eliminar las cosas inútiles de mi vida
– evitar las personas tóxicas y negativas
– pasar más tiempo en la naturaleza
– valorar más las personas que las cosas
– tener una actitud mental positiva
– seguir soñando
– luchar por mis sueños
– ser sincera conmigo misma
– seguir mi instinto
– hacer las cosas que me hacen sentir feliz
– levantarme temprano
– hacer ejercicio a diario
– comer sano
– leer todos los días
– ser gentil y amable con todo el mundo
– no sabotearme
– trabajar con pasión
– tener entusiasmo
– sentir asombro por la vida
– dejar espacio a mi niño interior
– ser creativa
– aprovechar el tiempo
– ser generosa
– ser humilde
– silenciar el ego
– reconocer mis errores
– pedir perdón
– respetar las ideas de los demás
– perdonar
– tener motivación

 

¿Tienes algún mandamiento más que añadir?
Me gustaría saberlo para añadirlo a la lista de las cosas que hacen la vida más feliz y serena.

 

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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Cómo aprender a ser feliz

by Alessandra
Cómo aprender a ser feliz

La felicidad no es algo que te toca como la lotería. Aprender a ser feliz se logra teniendo pensamientos positivos, amando y ayudando a los demás.

Recientemente he leído de un curso para aprender a ser feliz dirigido a enfermeros de la Universidad de Turín, en Italia. Me llamó la atención porque evidentemente tiene que haber mucha gente infeliz y deprimida si hasta la universidad acoge un laboratorio para aprender a ser feliz.

En teoría vivimos en una sociedad donde no nos falta de nada pero en la práctica estamos rodeados de descontento e insatisfacción. Hemos olvidado cómo ser felices y cómo entrenar la mente a tener emociones positivas.

Estamos tan ocupados y preocupados en «tener» que hemos olvidado cómo «dar».

Estamos tan socializados tecnológicamente en las redes que las relaciones «reales» son superficiales, evanescentes y se consuman rápidamente dejando un vacío emocional.

A esta altura está claro que acumular cosas y riquezas no es ni la vía ni la solución. Tener miles de followers, de likes o de tweets tampoco.

El camino hacia la felicidad es más bien lo que el Dalai Lama predica en el entrenamiento mental:

Cuando te preocupas por los demás, manifiestas una fuerza interior a pesar de las dificultades que enfrentas. Tus propios problemas te parecerán menos significativos y molestos. Al ir más allá de tus propios problemas y cuidar de los demás, adquieres fuerza interior, confianza en ti mismo, coraje y una mayor sensación de calma.

Los actos de bondad, la compasión, un abrazo o una sonrisa benefician a quién los recibe y a quien los dona. No hay nada más potente que crear y dar amor. Pero hay que educar la mente a volcarse hacia los demás, a compartir, cooperar y a reconocerse en el próximo.

Pequeños ejercicios para aprender a ser feliz

Cuanto más entrenamos a tener pensamientos y palabras positivas y cuanto más trabajamos para sentirnos bien, más amor podemos dar y más amor podemos recibir. Es un ciclo que se auto-alimenta.

Observa tus pensamientos por un instante. ¿Son positivos? ¿Estás agradecida? ¿O tienes miedo, envidia y baja autoestima?

El primer paso para aprender a ser feliz es observar y controlar todo lo que pasa por tu cabeza y sustituir los pensamientos negativos con pensamientos positivos. Son las palabras que te dices que influencian tu estado de ánimo así que elige solo palabras «buenas» y sé amable contigo misma. Repite por ejemplo «Yo soy bella», «Yo puedo», «Yo soy fuerte», «Yo tengo valor» o cualquier otra frase que te anime.

La meditación y el mindfulness son formas muy efectivas para poner orden en los pensamientos, controlar la mente y crear espacio para la positividad. Si las conoces y sabes aplicarlas, adelante, en caso contrario prueba ejercicios más sencillos como la repetición de mantras.

El mantra «Todo va bien» es muy útil y funciona en todos los momentos de desaliento.

Todo va bien

Repite el mantra «Todo va bien, todo va bien, todo va bien» cada vez que sientes que te hundes en pensamientos negativos. Repítelo las veces que haga falta hasta que tu mente vuelve a un estado de calma y de paz.

Yo uso este mantra en momentos de dudas o de miedo o cuando tengo que tomar una decisión. Me sirve para centrarme, me calma y apacigua mis emociones.

Es un mantra sencillo pero muy potente que ayuda en momentos de desánimo y evita ceder a los pensamientos invasores que nos hacen sufrir sin motivos. «Todo va bien» recupera el control sobre tu mente, envía señales positivos y ayuda a la verdadera búsqueda de soluciones.

Ser amable con todos

Luego practica la amabilidad con los demás: una sonrisa, un abrazo, dar las gracias, una palabra dulce, cualquier acto de bondad que puedas compartir con la gente que encuentras, conocidos y desconocidos, familiares, amigos y hasta con los animales, las plantas y las cosas.

Tener gestos generosos y agradecidos no solo ayuda a mejorar la vida de los que te rodean, sino que mejora la tuya también y todo lo que proyectas hacia el exterior te será devuelto de manera exponencial. Poco a poco irás viendo como la repetición de gestos gentiles y amorosos transformaran tu estado interior; te sentirás más calma, más confiada y más feliz.

Prueba con algo tan natural y gratuito como una sonrisa. Una sonrisa es como un bostezo, es súper contagiosa y además es universal. El simple hecho de sonreír te hace sentir mejor y es beneficiosa para la persona que lo recibe. Además es tan natural que la tenemos desde que nacemos, solo necesitamos trabajarla para no perderla y regalarla a los demás para que se sientan mejor.

Yo la uso a diario; hasta mis perros están más contentos cuando los miro con una sonrisa.

En definitiva, la felicidad no es algo que te toca como la lotería, es una emoción que se logra aprendiendo a tener pensamientos positivos, amando y ayudando a los demás.

Hay una frase de María Montessori que dice:

Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz.

Y yo añadiría que estaremos educando para ser más felices también 🙂

 

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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