Author

Alessandra

La conciencia plena en tiempos de cuarentena

Dicen que somos la suma de las personas con la que pasamos más tiempo. Heredamos sus creencias, sus formas de ver las cosas y sus pensamientos en nuestro subconsciente.

En este periodo de cuarentena esto se hace más fuerte todavía, obligados a estar encerrados solos o con nuestras familias o parejas. Mantener el equilibrio y la positividad no siempre es facil.

Todos actuamos y vivimos en parte de forma subconsciente, nuestro sistema de valores está influenciado por la educación que hemos recibido en familia y por las experiencias vividas. El problema está en que no siempre el subconsciente juega a nuestro favor, al revés, nos puede limitar y dañar emocionalmente.

En cuanto ser humanos tenemos la suerte de poder cambiar esta situación soltando la negatividad, interactuando con personas positivas, paseando en la naturaleza, escuchando música inspiradora o dedicandonos a actividades placenteras y divertidas. ¿Pero cómo hacerlo si estamos encerrados en casa?

Hacia la conciencia plena en tiempo de cuarentena

Una forma es la de practicar la conciencia plena, la atención que energiza y que expande nuestra visión.
Es facil entender como funciona la atención: todo lo a que prestas atención repetidamente crecerá más fuerte; cualquier cosa a la que no prestas atención se marchara sola.

Un ejemplo: el otro día he tenido una discusión con mi marido. En vez de hablar del asunto para resolverlo, cada uno se ha encerrado en su respectivo silencio. Yo he pasado el día dándole vuelta a la discusión, he prestado tanta atención a aquel asunto que no he podido dormir por la noche. Mi atención estaba donde no tenía que estar. Resultado: noche insomne, cansada y con cero energías.

Está claro que mi mente estaba trabajando de forma exagerada frente a un problema que se podía haber solucionado en 5 minutos. Me he dado cuenta de que tenía que frenar todos estos pensamientos y redireccionar mi atención hacía algo más satisfactorio para mi salud mental.

¿Pero como?

Al día siguiente recibo la respuesta.
Mi hermana me envía por whatsapp una meditación guiada de Deepak Chopra y me pregunta si quiero entrar en el grupo de meditación en lo que participa. ¡Pues claro que sí!

Desde entonces todas las mañanas práctico 5 minutos de meditación. Me ayuda a centrarme, me obliga a observar mis pensamientos, me relaja y me guía hacía la atención plena.

Cómo empezar a meditar para la conciencia plena

La conciencia plena se basa en la conciencia de la respiración. La respiración es el refugio donde puedes volver cuando tienes un problema, estas estresada, tienes ansiedad o simplemente necesitas un poco de paz interior.

El primer paso para empezar es dedicar 2 minutos al día a concentrarte sobre tu respiración.

– Siéntate en una posición cómoda, en el suelo o sobre un cojín, con la espalda recta, las manos sobre tu regazo y los ojos cerrados
– Deja que los músculos de tu cuerpo se relajen
– Empieza a seguir el ritmo de tu respiro siguiendo con atención tu inspiración y espiración
– Cuando surge un pensamiento o un sentimiento, identificalo, reconócelo y déjalo ir y vuelve a concentrarte sobre el ritmo de tu respiro

La forma más eficaz para concentrarse durante la meditación es la de repetir un mantra. Te aconsejo de empezar con una meditación guiada. Yo estoy haciendo la meditación «21 days of abundance» de Deepak Chopra, en inglés.
En español puedes encontrar aquí recursos gratuitos sobre la meditación con Deepak Chopra.

«Meditar no significa luchar con un problema. Meditar significa observar.»

Thich Nhat Hanh

0 comment
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr

La invitación

by Alessandra
La invitación de Oriah Mountain Dreamer

Hace poco mientras hacía mi rutina mañanera he encontrado por casualidad este maravilloso poema de Oriah Mountain Dreamer, La invitación.

Me ha impactado la sencillez con la que la autora te conduce a través de un viaje en tu interior con preguntas que te hacen reflexionar sobre las cosas importantes de la vida.
Una lectura imprescindible que espero disfrutes.

La Invitación – Oriah Mountain Dreamer

«No me interesa saber cómo te ganas la vida.
Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna.
Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto.
Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma…

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: «¡Sí!».

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí.
Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste.
Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.»

Una lectura imprescindible todos los días

En momentos de desconexión con tu esencia verdadera este poema permite volver al estado natural de las cosas y estar en contacto con tu «yo» más auténtico y con las cosas que realmente importan.

Párate a pensar si lo que haces en la vida es lo que realmente quieres o si es fruto de los condicionamientos familiares y sociales que te han forjado.
Párate a escuchar tu corazón, el único que ya conoce todas las respuestas.
¿Están tus acciones en sintonía con la voz de tu corazón?
¿Estás caminando hacía lo que realmente deseas o estás simplemente flotando a merced de la corriente?

Olvídate de las cosas superficiales, de los estereotipos, de las falsas creencias.
Olvídate de mostrarte a los demás como ellos quieren, de hablar como ellos hablan y de poseer lo que ellos poseen.
¿Sabes quien eres realmente?
Si te desprendes de tu edad, de tus posesiones, de tu cultura, de tus conocidos, ¿que te queda?

La invitación de Oriah Mountain Dreamer es definitivamente un punto de partida para desmontar tu vida pieza por pieza y volver a montarla con un nuevo enfoque, lo de descubrir la belleza y la forza de tu alma y bendecir cada día que estás viviendo.

 

¡Buena vida!

0 comment
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
Del Crossfit a Mandela: una lección de perseverancia

Te estarás preguntando qué tiene que ver el Crossfit con Mandela. Nada, absolutamente nada, menos la perseverancia y una frase:

Siempre parece imposible hasta que se hace.

La frase es de Nelson Mandela y se la he robada después de la última sesión de Crossfit.

Aquí va la historia resumida: hace dos meses que estoy apuntada al gimnasio y hace dos meses que intento hacer un Kipping handstand push up, un ejercicio bastante intenso y duro. Me cuesta explicar como es el ejercicio así que mejor veas este video para que te hagas una idea de lo que estoy hablando.

Bueno, resulta que lo he intentado muchas veces sin éxito y, a decir la verdad, con un poco de miedo también. Miedo de que no lo sé, pero cuando estás metida al revés, cabeza abajo, los pensamientos no fluyen muy bien y estás un poco desorientada.

Los intentos que he hecho siempre han fracasado, siempre faltaba algo: poco impulso en las piernas, poca fuerza en los brazos, poca coordinación, poca determinación.

Faltaba un poco de todo hasta el otro día, cuando milagrosamente he conseguido no solo hacer 1 Kipping handstand push up ¡sino 5 seguidos!

Estaba eufórica, saltando, chillando, desbordada de alegría y chocando los cinco con todos los demás atletas del Crossfit. No pensaba ser capaz y no imaginaba poder conseguirlo. Me parecía un ejercicio imposible y fuera de mi alcance.

Hasta que lo hice.

Una lección de perseverancia

Parece una tontería pero he aprendido mucho de este pequeño logro.
He aprendido:

  • que nada es imposible si lo quieres realmente,
  • que con el trabajo y la perseverancia los resultados llegan,
  • que no hay reveses que te detienen a menos que tu lo permitas.

La tarde que he conseguido hacer este ejercicio que me parecía imposible era un día como todos los demás pero yo era distinta.

A posteriori he podido identificar que estos son los aspectos que marcan la diferencia a la hora de perseverar:

  • tener una meta clara,
  • estar totalmente presente, enfocada y con toda la atención en lo que tienes que hacer,
  • no dejar aflorar emociones negativas,
  • no dejar que tu voz interior te asuste o te sabotee,
  • seguir intentándolo, sin importar el resultado.

Esta es la perseverancia y a la larga siempre te premia.
Y una vez que te ha premiado te sube el autoestima y la confianza en creer que puedes alcanzar cualquier objetivo que te propongas si sigues intentando.

Siempre parece imposible hasta que se hace

En los deportes, como en la vida, el éxito se consigue únicamente trabajando, sudando e intentándolo una y otra vez.
Cayendo y levantándose todas las veces que hace falta.
Teniendo paciencia y haciendo sacrificios.
Poniéndose metas claras y comprometiéndose a conseguirlas.

No hay atajos pero la alegría de hacer algo que te parece imposible te recompensa de todos los esfuerzos hecho en el camino.

Así que nunca te rindas, ni siquiera delante a lo que te parece imposible. Y recuerda que la única manera de fracasar es dejar de intentarlo.

Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana

¿En qué estás perseverando hoy?
¿Cuales son tus metas?
¿Estás avanzando hacia tus objetivos o te sientes abrumada porque no estás segura de llegar a conseguirlos?

Los grandes objetivos exigen mucho. Mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Pero todo es posible.

Comprométete a continuar, incluso si solo das un pequeño paso cada día.
Haz que suceda.

Escribe las palabras, haz las llamadas, toma las decisiones difíciles, deja que las cosas se vayan, sigue luchando y mantente implacable en la búsqueda de tus metas y un día lo imposible será tu realidad.

 

¿Necesitas un empujoncito más? Te recomiendo estas lecturas:

Más de 80 frases sobre la perseverancia y la motivación
El Principio de Sorites: Cómo aprovechar el poder de la perseverancia

 

¡Buena vida!

 

0 comment
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
6 motivos por los que vivir sin televisión puede mejorar tu calidad de vida

Que seas minimalista o no, vivir sin televisión es la experiencia más enriquecedora y liberadora que puedas tener jamás y te explico porque.

Ha pasado un año desde la última mudanza y un año desde que vivo sin televisión. «¡Adiós TV, no te necesito, no te echo de menos y no vas a entrar más en mi vida!» Más o menos ha sido así, una ruptura drástica y definitiva. No hay vuelta atrás.

Ahora puedo asegurar con absoluta certeza que vivir sin televisión puede mejorar tu calidad de vida. Y no se trata de adoptar una postura minimalista o radical. No, no. Se trata realmente de gozar de una nueva e enriquecedora experiencia de vida.

Vivir sin televisión es la experiencia más enriquecedora que haya tenido jamás

Vivir sin televisión es la cosa más liberadora del mundo.

Un poquito menos contestar a las preguntas de los que te ven como un marciano recién aterrizado en este planeta. Hasta mi padre cuando supo que había regalado la televisión me dijo «¿Y como haces para ver las noticias?». Como si no tener la TV me aislara del mundo entero. Con paciencia y comprensión le expliqué que si estaba interesada en leer las noticias podría tranquilamente hacerlo en la web cuando me apetecía.

Cuando me apetece.

Esta sensación de ser la única responsable de la búsqueda de información y entretenimiento es fantástica. Elijo lo que quiero ver, cuando quiero verlo y por cuánto tiempo. Ya no soy un sujeto pasivo de una pantalla.
Además ahora puedo hacer lo que quiero y cuando quiero. He retomado el control sobre mis necesidades y mis prioridades y esto me ha cambiado la vida a mejor.

Algunos ejemplos:
– Tengo una relación más profunda con mi marido. Hablamos, bromeamos, nos contamos chistes, reímos, jugamos a las cartas, compartimos sueños, deseos, ideas y hacemos más el amor.
– Paso más tiempo con mis perros y mis gatas. Doy paseos, juego con ellos, los cepillo, les presto atención.
– Mis aficiones vuelven a cobrar vida: leo muchísimo, escribo, hago fotografía, retoco fotos, creo arte y hasta dedico tiempo a aprender a cocinar (cosa que nunca me ha gustado).

Hago muchísimas más cosas y de una forma más intencional y verdadera. Disfruto de la vida.

¡Bendito sea el día en que elegí deshacerme para siempre de la televisión!

Es tan liberador vivir sin televisión que voy directamente a los puntos principales del articulo para que puedas saborear los beneficios de no perder tiempo embobado frente a la tele.

No tener un televisor es lo mejor que he eliminado de mi casa y de mi vida. Espero tu puedas probar lo mismo y aprovechar de todas las cosas buenas que te aporta:

1. Más tiempo disponible, más cosas que puedes hacer

Tienes más tiempo. Es el beneficio principal y todas los demás motivos son una consecuencia natural.
Si te paras a calcular las horas que pasas sentada frente a la televisión a diario te darás cuenta que hay una enorme cantidad de tiempo disponible para hacer otras cosas. Y no digas lo que suele decir todo el mundo «¡Ah no! Yo la tele la veo poquisimo». Luego resulta que de hecho son unas 2-3 horas al día como mínimo. ¿Te parece poco?

Todo el mundo se queja constantemente de la falta de tiempo pero nadie es capaz de apagar el p**o aparato para tener más tiempo para hacer las cosas que le gustan. ¿Qué sinsentido es esto?

Apaga la tele y empieza a vivir realmente. Haz lo que siempre has querido hacer por falta de tiempo o emplea el tiempo para llevar a cabo las tareas que tienes pendientes con menos estrés y más paz.

Puedes dar paseos, aprender un idioma, tocar tu instrumento preferido, hacer sudokus, preparar pasteles o jabones, jugar con tus hijos o con tus mascotas, terminar las tareas de la casa o hacer pequeños arreglos en la casa, ir al gimnasio o a correr o a visitar amigos, ayudar tus hijos con los deberes. La lista es infinita, seguro que no te vas a aburrir.

2. Más comunicación, mejores relaciones

La televisión te obliga a mirar y a escuchar, es una egocéntrica que atrae todas las atenciones.
No tenerla significa hablar más con tu pareja, con tus hijos, con tu familia.
Puedes sentarte a la mesa y cenar tranquilamente o ponerte cómoda en el sofá y tener una sana conversación.

Puedes llamar a un amiga o quedar con ella y pasar tiempo de calidad.

Sin televisión puedes escuchar más y mejor porque no hay distracciones, puedes establecer un vinculo mas real, disfrutar de la compañía del otro y ser realmente presente.

3. Más lectura, mente más sana

Dejar la televisión permite volcarse en los libros. Ya que tienes más tiempo, puedes leer más y las lecturas te enriquecen, te llenan y te convierten en una persona más interesante y sabia. Y es más satisfactorio que ver programas que no aportan ningún valor añadido a tu vida.

Leer reduce el estrés, incluso más que escuchar música o dar un paseo. Reduce el ritmo cardiaco y la tensión muscular, es un válido instrumento para la prevención del deterioro cognitivo y facilita el sueño.

Y ya que estamos en tema minimalista, para ahorrar dinero puedes leer libros en pdf o en el kindle así tu bolsillo te lo agradecerá.

4. Más actividad, cuerpo más sano

Sin televisión ya no tienes excusas para no hacer ejercicio. En vez de llegar a casa y tirarte en el sofá puedes optar por algo más saludable Puedes apuntarte a un gimnasio o hacer ejercicio en casa, puedes salir a dar un paseo o a correr o a practicar tu deporte preferido.

La actividad física reduce el estrés, te ayuda a mantenerte en forma y controla los niveles de cortisol lo que se traduce en un mejor estado de ánimo y mejor capacidad cognitiva.

Si además tienes la mala costumbre de comer viendo la tele, sin la pantalla tendrás una alimentación más consciente, comerás menos y mejor.

5. Más ahorro, bolsillo más feliz

La televisión bombardea con anuncios y promociones especiales, un constante, cansadisimo empujón al consumismo. Te dice cómo tienes que vestirte, que coche tienes que conducir, que tienes que comer, que tienes que soñar, que tienes que pensar y todo con el único fin de inducir a la necesidad de comprar.

¡Sin televisión eres libre! No más lavados de cerebro y mensajes subliminales. No más necesidad de comprar porque ya vives una vida llena de todas las cosas que te hacen sentir bien. Y no son objetos, son las experiencias que haces cuando no estás sentada viendo la tele.

Y te digo más. Si tienes alguna suscripción a la televisión de pago el ahorro es garantizado.

6. Más positividad, más amor

Hay demasiada negatividad en la televisión. Demasiadas noticias trágicas y sensacionalistas, demasiada corrupción, polémica, violencia, muertes, accidentes, racismo, demasiado de todo lo que es negativo. Sin televisión te alejas de toda esta toxicidad, no para meter la cabeza bajo tierra sino para trabajar sobre ti misma para ser mejor persona e intentar activamente crear cambios en el día a día.

Una cosa es estar informado y otra cosa es estar en continuo estado de alerta. Esto es lo que hacen los noticiarios, crear un mundo hostil donde las catástrofes y las tragedias son el pan cotidiano y la maldad de los hombres el perfil natural.
Pues no.

Entonces en vez de estar sentada en el sofá viendo como el mundo se desmorona anticipando lo peor para el futuro, puedes aportar tu grano de arena para construir un futuro mejor entre tu circulo de amigos, compañeros de trabajo y gente con la que te relacionas.

Puedes ver la positividad y el amor en cada persona que encuentras en vez de ser condicionada por el prejuicio, la desconfianza, la intolerancia y el miedo inculcados por las noticias y los programas televisivos.
Puedes dar amor a los demás y contribuir a crear un mundo más bondadoso y mejor.

Preguntas frecuentes que me hacen cuando digo que no tengo televisión

Me parece útil terminar el articulo compartiendo algunas de las respuestas a las preguntas que me suelen hacer cuando digo que vivo sin tele.

¿Como haces para ver las noticias?
(La pregunta de mi padre, jejeje) Entro en internet y leo el periódico que me apetece. Normalmente uno español y uno italiano (para estar al tanto de lo que pasa en mi País).

A mi me gusta la televisión, ¿porqué debería vivir sin?
Porque si el placer que te da la tele es 1 y el placer que te puede dar vivir sin tele es 100, la matemática y el sentido común me dicen que deberías por lo menos hacer un intento a vivir sin tele. ¿Una semana, por ejemplo, para ver que tal?

¿Y nunca ves series o películas?
Sí que las veo, cuando me da la ganas y a la hora que me apetece. En youtube se encuentra de todo y gratis. Y si hay una película que merece ver al cine (Bohemian Rhapsody por ejemplo), voy al cine y la veo.

Te pierdes entonces los mundiales de fútbol y las olimpiadas
¡Sobreviviré! No me va a quitar el sueño y si realmente me interesa puedo ir a un bar a seguir el partido o a casa de un amigo. En internet también se pueden ver cosas en directo así que no es un problema.

¿Y qué haces después de cenar?
Lo dicho: leo un libro, hablo con mi marido, saco los perros a pasear, si me apetece miro algun video de risa en youtube (Nunca algo triste o violento antes de acostarme) y voy a dormir temprano.

Cuando llego a casa después del trabajo tirarme al sofá a ver la tele me relaja
Esto es lo que crees. En verdad estás dejando que la tele influencie tu estado de ánimo a nivel subconsciente.
Leer un libro relaja más; dar un paseo o hacer alguna actividad física también.

Si tienes niños es imposible vivir sin televisión
Sin tele los padres pueden dedicar más tiempo y atención a los hijos, jugar con ellos o acostumbrarlos a dedicar el tiempo a otra actividad creativa como leer, dibujar, hacer manualidades. Los niños son un reflejo de los padres así que es más facil que sigan el ejemplo de no encender la tele y preferir una actividad alternativa.

¿Tienes alguna pregunta más? Añádela en los comentarios y con placer te contestaré.

9 comments
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
¡Que tengas un mal día!

No puedes evitar tener un mal día o que las cosas no vayan como esperas pero tienes la posibilidad de transformar cómo reaccionas a los problemas.

Hoy me he levantado con el pie izquierdo y una sensación de angustia. El tiempo no acompañaba. Nublado, de un gris tétrico, un viento molesto y una lluvia anticipando una tormenta inminente. ¡Alleluya! Las condiciones ideales para que las cosas fueran de mal en peor. Sin duda un mal día.

O no.

He evaluado dos posibles escenarios:

  1. Dejar que mi estado anímico ya de por sí endeble e indefenso cogiera el sobreviento y arruinara todas las demás horas del día;
  2. Reflexionar sobre mis emociones negativas y volver a tomar el control para alejarlas y transformarlas en algo productivo.

He elegido la segunda.

Como de costumbre en mi rutina diaria, después de un poco de ejercicio sanador y de escritura liberadora, he consultado uno de mis libros favoritos «El manual de Epicteto» (que puedes descargar de forma gratuita en pdf haciendo clic aquí) y he encontrado una frase que ha alumbrado mi día y mis oscuras emociones:

“No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre”.

He meditado sobre estas palabras a la vez que cuestionaba el porqué de mi malhumor. ¡Bingo! Ya tenía la respuesta. Estaba luchando contra mi destino, enojada por las cosas que todavía no me habían llegado en vez de alegrarme por lo que ya tenía.

Transforma lo negativo en positivo, un mal día en uno bueno

Es absolutamente normal desear que nos pasen cosas buenas (esto me recuerda el libro de Marian Rojas «Cómo hacer que te pasen cosas buenas» cuya lectura recomiendo vivamente), lo malo es cuando estos deseos se ven frustrados porque no llegan en el momento en que los queremos.

¿Acaso sirve de algo quejarte, angustiarte y amargarte la vida por las cosas que todavía no han llegado? No. Todo llega en su momento justo y todo llega cuando más lo necesitas, solo hace falta esperar. Con esperanza e ilusión.

Lo que puedes hacer en este preciso instante es transformar lo negativo en positivo.

Por lo malo que sea tu día o la situación en la que te encuentras, siempre tienes la oportunidad de ser la mejor versión de ti misma, practicar la paciencia, la tolerancia y la resiliencia.

No puedes evitar que te pasen cosas desagradables o que las cosas no vayan como esperabas pero sí tienes a tu alcance la posibilidad de transformar cómo reaccionas a las adversidades.

Imagina que el coche te deja tirada o tu pareja te deja o pierdes el trabajo o una amiga se enfada contigo por una estupidez. ¿Como reaccionas?
Puedes enfadarte, llorar, desesperarte y caer en depresión o puedes intentar practicar la calma, el coraje, la humildad y la razón.

En el primer caso estás haciendo daño a ti misma, alimentas tu papel de victima y tu alma sufre.
En el segundo caso estás contribuyendo a forjar un carácter sólido, tu autoestima crece y tu corazón se alegra.

Los obstáculos te fortalecen

Los problemas vienen para enseñarte algo, para meterte a prueba y ayudarte a crecer. A cada obstaculo que encuentras tienes la oportunidad de ser más fuerte y mejor persona. ¡Por tu bien!

No te queda remedio. Las dificultades están allí, siempre. Todos los días, 365 días al año. Siempre habrá algo que se interpone en tu camino. La solución es ir afilando la espada antes de que empiece la batalla, o sea fortalecer el espíritu para que los momentos adversos te cogan preparada.

Decía Séneca:

No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Las adversidades están allí para meterte a prueba y ayudarte a crecer, para que puedas atravesar todos los obstáculos y seguir el camino hacia tu meta.

Imagina ser una Lara Croft en el juego de Tomb Rider, superando obstáculos, evitando trampas y luchando contra los enemigos. En cada nivel tienes que buscar el arma adecuado para ganar el combate y seguir avanzando.
No sabes lo que te va a pasar en el siguiente nivel pero allí sigues luchando y aprendiendo a usar armas distintas. Y cada nivel que superas eres un poquito más fuerte y más preparada a enfrentar nuevos desafíos.

¿Te imaginas ahora una Lara Croft que se sienta en un ángulo llorando porque no sabe como saltar sobre un puente giratorio?

Los obstáculos sirven para que puedas reforzar tus virtudes, mostrar paciencia, usar la razón, alimentar el ingenio y la creatividad.

Te deseo un mal día para que aprendas a ser más fuerte

Tener un mal día es útil, mucho más útil que un día bueno, porque te obliga a pararte a pensar lo que está pasando.

Si es algo fuera de tu control, o sea un problema sin solución, entonces lo único que puedes hacer es aceptarlo con paciencia.

Si es algo que puedes controlar, o sea un problema que tiene solución, entonces tienes la obligación moral hacia ti misma de hacer algo al respecto.

¿Que característica tiene este problema? ¿Es malo en sí o es malo como tu lo percibes y son malas las emociones que despierta?

En la mayoría de los casos el problema no es malo en sí, son malas las reacciones que tienes antes el problema y por esto sufres y te angustias.

La mayoría de tus problemas son fruto de deseos incumplidos, expectativas, miedos, sentimientos de inferioridad y baja autoestima.

Un mal día te sirve para reflexionar sobre estas reacciones y tomar acción para transformarlas en algo más beneficioso y productivo para ti.

Para esto hace falta cambiar la percepción de lo que te pasa, darle la vuelta al problema y tomar una perspectiva objetiva, libre de juicios y prejuicios.

Tomar una posición alejada, como si fuera un observador externo, te ayudará a ver las cosas de otra forma. Entonces te darás cuenta que tus pensamientos te han hecho pasar una mala jugada.

La buena noticia es que puedes cambiar la suerte del juego a tu favor. Se trata de darle un poco de color a una situación negra para que se transforme en algo beneficioso para ti, para que te puedas sentir mejor y puedas pensar con claridad.

Aprovecha el mal día

Mirar el lado positivo de las cosas o por lo menos intentarlo para sacarles la máxima utilidad es aprovechar un mal día.

¿Es fácil todo esto? Para nada. Pero puedes entrenar para que cada vez sea más fácil.

La primera vez que te montaste en una bici de chiquitita no fue fácil. Seguro que tuviste miedo y caíste y te levantaste mil veces. Así es la vida. Hay que entrenar y tener voluntad y resiliencia.

Solo tu puedes decidir si caerte y quedarte en el suelo o volver a levantarte e intentarlo otra vez.

Un mal día viene a enseñar más cosas que un día bueno.

Cuando llega un mal día, saca todo tu arsenal para convertirlo en una pista de aprendizaje. Saldrás más fuerte, más determinada y más audaz a la hora de tomar acción y superar los obstáculos mentales, físicos, emocionales que se interponen en tu camino.

Acepta lo que te llega cada día y haz buen uso de lo que te ofrece.

 

¡Que tengas un mal día!

 

4 comments
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
Los libros de autoayuda no funcionan

Seguro que has leído alguna vez uno de esto libros de autoayuda tan populares hoy en día y no te ha servido de nada.

El libro no funciona. Tantas palabras, consejos, ejercicios, mantras, esquemas, rutinas pero nada. Tu vida es exactamente la misma. Mismos problemas, mismas ansiedades, mismo estrés, miedo, baja autoestima, etc. etc.

Otro par de euros tirados a la basura y un libro más a coger polvo en la estantería, porque claro no merece la pena ni regalarlo si no te ha cambiado la vida.

¡Ah sí, precisamente esto! En los comentarios en internet decían que el libro les había cambiado la vida, todos eran más felices y mejores personas.

Menos tu.

Empiezas a pensar que eres un bicho raro sin posibilidad de solución y vuelves a esconderte en tu mediocridad.

En privado, claro, porque si alguien te pregunta qué tal el libro le contestaras «¡Fantástico! A mi me ha cambiado la vida a mejor». Y con los brillos en los ojos y los pelos de punta (indicando con el dedo tu brazo para enfatizar tu emoción) le contarás todas las cosas que has leído e incluso recomendaras su lectura.

Seguirás con esta mentira por un tiempo porque allí fuera, en el paraíso de las redes sociales y de internet, todos son santos y ángeles y seres perfectos que han alcanzado el nirvana gracias a estos libros.

No sería muy popular comentar «este libro no me ha servido de nada» porque o son todos mentirosos con respecto a la utilidad de las lecturas de desarrollo personal o tu realmente no has entendido un carajo.

Mejor callarse.

Porque los libros de autoayuda no funcionan

¿Acaso eres budista porque tienes una cabeza de Buda en el salón? ¿O eres un maratonista porque tienes la zapatilla de correr más cara del mercado? Ya sabes adonde quiero llegar.

Un libro de crecimiento personal, por lo bueno que sea, nunca te hará mejor persona y nunca te cambiará la vida si no practicas.

«Mira que buenos consejos dá fulanito: haciendo esto y esto y esto puedo conseguir lo más grande».

¿Lo has hecho? ¿Has hecho esto y esto y esto para conseguirlo? No.
¿Y quieres saber porqué? Porqué cuesta sacrificio, tiempo, motivación, compromiso, dedicación, constancia. Y no es nada fácil.

Los libros de autoayuda no funcionan porque lo quieres todo servido en una bandeja de oro, posiblemente palmados en el sofá tomando una cervecita.

Quieres que tu cerebro sea reseteado sin esfuerzo y no quieres dar ningún paso en tu interior por miedo a lo que puedas encontrar y por miedo a lo que no quieres ver de ti misma.

Es más fácil seguir quejándote y repetir los mismos errores. Es más cómodo, ya conoces cómo funciona. La culpa la tiene el libro de autoayuda que no te ha traido ningun beneficio. Un montón de papel y palabras que no dan resultados. Que desperdicio y que locura.

Pero la locura, my friend, es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes, como decía el buen Einstein.

Los cambios requieren esfuerzos y más si la que tiene que cambiar eres tu.

Los libros de autoayuda son como una droga

Si quieres conseguir algo o tener éxito en tu vida personal o profesional tienes que hacer algo. Repito, tienes que hacer algo. Si no haces nada estás simplemente «consumiendo» lecturas y esto se llama entretenimiento no autoayuda.
Y es como una droga.

Los libros de autoayuda son como una droga porque ofrecen un alivio momentáneo a tus inestabilidades emotivas y a tus problemas.

Lees cosas en las que te reconoces instantáneamente y comprendes que hay soluciones a tus estados anímicos. Ya no te sientes un bicho raro, ya no eres una pobrecita miserable y puedes vislumbrar la luz al final del túnel.

Los problemas no parecen tan grandes, han adquirido una nueva dimensión más suave y dulce. ¡Perfecto! Puedes entonces seguir en el mismo camino, las cosas no parecen tan malas.

Terminas el libro contenta como una Pascua, convencida que desde este momento la vida será una fiesta en rosa.

Hasta el día siguiente. O hasta la semana siguiente, cuando todo vuelve a caer en la sombra y en la oscuridad.

«Aquel libro no ha funcionado, voy a buscar otro». Y otro, y otro, y otro, porque ya te hace falta el subidón momentáneo de las páginas de autoayuda.

Si realmente quieres que estas lecturas funcionen tienes que aprender de ellas y aplicarlas en tu día a día. ¿Acaso en el gimnasio te pones en forma con una sola sesión? Pues no.
Hay que tener paciencia y ser constante en la práctica.

Los libros de autoayuda no funcionan si no colaboras con ellos. Te abren puertas para meditar, hacerte preguntas, identificar tus valores y minar tus convicciones pero sin tu esfuerzo de introspección y sin tu determinación al cambio seguirán siendo otros libros más que cogen polvo en la estantería.

A ti la elección de cómo usarlos.

 

Te dejo un resumen de «Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué«:

Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué

 

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

 

2 comments
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
Cómo vivir más de 100 años con estos hábitos (y no todos son los que crees)

Si quieres vivir más de 100 años quizás te interesa conocer los hábitos de las personas que lo han conseguido. Te aviso que no lo han logrado a base de ibuprofeno y valium, sino simplemente dedicando atención a la calidad de la vida antes de la cantidad.

¿Serán los centenarios los nuevos minimalistas del futuro?

La búsqueda de la longevidad y el afán del hombre para prolongar la vida es tan antiguo como la vida misma. Todavía nos cuesta aceptar nuestra naturaleza caduca y transitoria, nos cuesta meditar sobre la muerte y nos cuesta pensar de «dejar ir» la juventud, la salud y un cuerpo y una mente activos.

Desafortunadamente no tenemos una app que funcione de antídoto y formula mágica para ralentizar el proceso de envejecimiento y vivir más años. Tampoco existe una pastilla de la juventud que permita vivir sano y feliz por más de 100.

Como pasa con todas las cosas buenas y malas, no hay una solución única y concreta que garantiza el resultado, sino una serie de condiciones que en distintos porcentajes concurren al resultado final.

En los varios artículos que he leído sobre este tema (he superado los 50 años así que me interesa particularmente, jejeje), todos los autores concuerdan sobre algunos hábitos que acomunan los centenarios y los supercentenarios.

Los hábitos para vivir más de 100 años

Parece que todo apunta a una calidad de vida saludable en la que resulta esencial:

  • comer con moderación
  • reducir el estrés
  • hacer actividad física
  • mantener el cerebro activo
  • socializar y tener amigos
  • reír mucho
  • ser agradecido
  • vivir el momento
  • reconectar con la naturaleza
  • tener un «plan de vida»

Mientras que hay algunos hábitos que todos sabemos pueden influir sobre el empeoramiento de la salud como comer demasiado, tener sobrepeso, beber demasiado alcohol, fumar demasiado, llevar una vida sedentaria, etc. etc., me ha llamado mucho la atención que en realidad los hábitos más importantes no tienen nada que ver con esto.

Nunca habrás escuchado un médico que te dice «tienes que tener más sentido del humor, reírte más y buscar una pasión en la vida» o que te dice «no pienses ni te preocupes por la edad, ocupate por vivir la vida». ¡Ojala hubiera un médico así!

El hábito más importante para la longevidad es cuidar del alma

Es que resulta que los hábitos que más concurren a que tengamos una vida más larga tienen más que ver con alimentar el alma más que el cuerpo.
Y no es una casualidad que haya toda una rama de la medicina alternativa que insiste en este concepto: todas las enfermedades y las dolencias son productos de nuestros pensamientos y emociones y de falta de amor hacia uno mismo.

Curiosamente todos los estudios sobre la longevidad llegan a hacer hincapié en que el trato común más importante es llevar un estilo de vida que aporte calidad, sosiego y paz a través de la búsqueda del significado de la vida. ¿Qué es esto?

Básicamente que la principal fuerza motivadora para el ser humano es la búsqueda del sentido de la vida. Tener un propósito, una pasión, una misión o una contribución a la sociedad nos permite alimentar la voluntad de vivir. Y esta voluntad de vivir conlleva a otras características determinantes de los ultraciens: la resiliencia, los pensamientos positivos y la confianza en uno mismo.

Es un poco lo que dice la filosofía japonesa de los habitantes de Okinawa, la isla con mayor índice de centenarios del mundo, que dice que hay que explorar en nuestro interior para descubrir el Ikigai, la razón de ser, o sea la razón por la que nos levantamos por la mañana.

Y es lo que propone la escuela psicoanalítica de la logoterapia de Viktor Frankl, autor del maravilloso libro El hombre en busca de sentido. Según Frankl siempre podemos darle un sentido a nuestras vidas, independientemente de las circunstancias en las que nos encontramos y de las adversidades que tenemos que superar. Esta búsqueda del sentido de la vida constituye la principal motivación vital.

¡Adiós estrés! Optimismo y humor para vivir más años

¿Y si por la mañana nos cuesta poner un pie en el suelo cuando toca el despertador? ¿Y si no tenemos un motivo extraordinario para levantarnos? ¿Estamos entonces sentenciados a una vida corta?

Quizás no, pero es verdad que tener un propósito es un poco como tener gasolina en el coche, si la hay podemos conducir por muchos kilómetros y si no la hay el coche no avanza. La cuestión es encontrar esta motivación y alimentarla en cada momento de la vida para que el coche no se pare nunca.
No hace falta tener un proyecto estrepitoso, solo hace falta cambiar de actitud, ver oportunidades en vez de problemas y alimentar la felicidad en cada momento del día.

Lo que realmente hace envejecer a lo largo de la vida es el estrés, esto sí que conduce a la autodestrucción.
Los pensamientos negativos, el ego, la avaricia, la envidia, el egoísmo, el culto de la imagen, la falta de empatía y de amor, el rencor, el materialismo, alimentan el estrés y la depresión y minan la autoestima.

La receta para una vida longeva consiste entonces en armarse de voluntad, amor propio, generosidad, gratitud y esperanza para enfrentarse a los retos de la vida y disfrutar de propio camino personal con ilusión.

¿Los compañeros ideales de viaje? El optimismo y el humor.

Reírse a menudo es un antídoto natural contra el estrés. La risa y el buen humor dan ligereza a la vida, inspiran esperanza, ayudan a superar los problemas más rápidamente, mejoran las relaciones y la salud física y emocional.

Así que ya sabe, si quieres vivir más años cuida de tu cuerpo con hábitos saludables pero sobre todo cuida de tus emociones y de tus pensamientos. Cultiva el optimismo, la autoestima y el sentido del humor. Practica la gratitud, ríete mucho y disfruta de cada precioso instante de tu vida.

 

Te deseo una larga vida,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

4 comments
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr

Soy una mala escritora

by Alessandra
Soy una mala escritora

Soy una mala escritora y lo sé. No he nacido con la vocación de la escritura. En la página sobre mi no encontraras frases como «siempre he deseado escribir desde que era chica» o «la escritura siempre ha sido mi pasión». Al revés, nunca he tenido una «llamada» específica hacia nada y no soy experta en nada.

Cuando estaba en el instituto escribía bien, además me gustaba mucho la literatura y la filosofía. Pero punto. Nunca he tenido la ilusión de escribir poemas, relatos, novelas, ni siquiera tenía un diario.

Hasta hoy. Bueno, hasta junio del año pasado cuando decidí abrir este blog.

La cuestión es: ¿tengo que ser una buena escritora para poder empezar a escribir?
Esta ha sido mi primera duda a la hora de empezar el blog. Nunca había escrito nada, y menos en un idioma que nativamente no es el mio.

Ya me imaginaba las horas que tenía que emplear solo en corregir los errores de ortografía y de gramática, sin hablar de la búsqueda de un vocabulario un poquito más rico y de los sinónimos para no caer en la repetición de las mismas palabras. Añadiendo a todo esto el compromiso a escribir semanalmente y a investigar los temas sobre lo que escribir.
Lo que se dice «un buen follón».

Pero no lo he meditado mucho, la verdad, me he dicho «¡Que más dá! Tengo ganas de escribir y esto es lo que voy a hacer.»

Soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino

Quizás tengas ganas de hacer algo en un momento de tu vida que realmente te apetece pero no lo haces porque no te sientes a la altura y piensas de no estar suficientemente preparada. Así que esperas saber un poquito más, tener más conocimientos y arreglar los pequeños desperfectos de tu plan.

Mientras tanto el tiempo pasa y la oportunidad de ser tu misma y de hacer algo que realmente te gusta también.

Si esperas a que todo sea perfecto antes de lanzarte en un proyecto que te ilusiona, siento decirte que nunca llegará el momento.
Nunca habrá la perfecta cuadratura de los planetas, el día propicio del calendario chino y la dirección favorable del Feng Shui para darte el empujón.

Te digo sinceramente cual es el problema: tienes miedo. Tienes miedo al juicio de la gente, tienes miedo al fracaso, tienes miedo hasta a tener éxito. Tienes miedo a equivocarte, a admitir tus errores, a volver a empezar una y otra vez.

Entonces pones todos estos miedos encima de una báscula y evidentemente pesan muchisimo mas que tus sueños y tus proyectos así que tiras la toalla incluso antes de intentarlo.

¡No lo hagas!

Dé el primer paso

Estoy aquí para animarte a pasar a la acción, para que confíes en tus objetivos y los persigas sin pararte a pensar el si, el como, el cuando. Ahora es el momento, ¡hoy mismo!

Dé el primer paso aunque chico en el camino que deseas y sigue avanzando. No mires a tu alrededor, no pienses en que pensaran los demás, no tengas miedo a perseguir tus sueños. Confía en ti misma y déjate emocionar y motivar por tus planes y tus pasiones.

Si te gusta escribir, escribe. Si te gusta fotografiar, haz fotos. Si te gusta componer música, crea música. Sea lo que sea que te gusta hacer, hazlo y hazlo ya y recuerda que el único límite que te impide hacer lo que te gusta eres tu.

Yo soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino porque si me importara no habría escrito ya casi 30 entradas. Y no me importa si me lee una persona, cien o mil. Me importa escribir, me importa poder aportar algo, añadir mi grano de arena.

Si mis palabras pueden ayudar o inspirar a una persona estoy feliz. Si pueden ayudar a mas personas estaré incluso más feliz pero al fin y al cabo no son los números que importan.

Lo que importa, y que debe importarte, es que a cada meta se llega dando el primer paso. Ya habrá tiempo para corregir la ruta, aprender a lo largo del camino, perfeccionar la técnica. Pero por favor intentalo. No para hacer un favor a mi o a tu madre o a tus amigos. Intentalo para hacer un favor a ti misma. La vida es demasiado corta para procrastinar y cuando te das cuenta es demasiado tarde para arrepentirse.

Añade cada día un ladrillo y disfruta viendo como poco a poco se construye tu sueño.

Un paso a la vez

No esperes el momento perfecto, coge el momento y hazlo perfecto, un paso a la vez, un pie delante del otro. La acción y la proactividad son las que hacen que los sueños se hagan realidad.

Cambia el miedo por crecimiento.

Estudia y practica para mejorar cada día.

Abraza el miedo porque allí es donde puedes superar tus límites y alcanzar cualquier cosa te propongas.

Sigue avanzando y deja todas las excusas atrás.

Crea la vida que siempre has soñado. Es posible. Solo depende de ti y del primer paso que des.

Atrévete a luchar por lo que quieres, las cosas imposibles solo lo son porque no se intentan.

No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles,
pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
– Séneca –

 

¡Buena vida!

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

0 comment
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr

5 formas de dar amor

by Alessandra
5 formas de dar amor a los demás y no solo el día de San Valentín

Quizás hoy hayas comprado algo especial para tu ser amado. Vale, un detalle siempre se aprecia, ¿pero que haces todos los días para demostrar amor? Los sentimientos de bondad no se pueden empaquetar y los actos de amor tampoco pero seguramente hacen más feliz y llenan más el corazón que un ramo de rosas.

El amor es acción, es hacer pequeños gestos de cariño y cortesía, es cuidar de ti misma y de los demás, es ser gentil con todo el mundo, es dar sin desear recibir nada a cambio.

Puedes amar incondicionalmente todos los días para sentirte mejor. El amor se autoalimenta, cuánto más amor donas, más feliz será tu corazón.

5 formas de dar amor a los demás

Ser respetuosa con los demás
El respeto por los demás es la base para una sociedad civil. Un simple gesto como abrir una puerta y dejar pasar una persona primero es un acto de amor. Saludar, dar las gracias, pedir perdón son todas cosas que se pueden practicar a diario.

Aprender a escuchar
Si tenemos dos orejas y una boca es porque tenemos que escuchar el doble de lo que hablamos. Escuchar es también un acto de amor, es prestar atención a la otra persona sin tener la necesidad de ser siempre el centro de atención.  En el amor el ego no existe.

Cultivar la bondad y la compasión
«No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a tí». Tenemos que ser más sensibles hacia el sufrimiento de uno mismo y de los demás, aprender a aliviarlo y a prevenirlo con paciencia y generosidad. Se trata de dejar al lado el egocentrismo para dar importancia al otro.

Comprometerse con los demás
Es mantener vivas las relaciones que tienes con tu pareja, tu familia, tus amigos, tus mascotas. Es prestar atención a sus necesidades, pasar tiempo con ellos o llamarlos por teléfono. Es dar importancia a los seres que quieres antes que a ti misma. Dar sin esperar nada.

Regalar palabras, contacto físico y tiempo
Todos los días pueden ser un maravilloso San Valentín simplemente regalando abrazos, caricias, besos, elogios, felicitaciones, aprecios y tiempo para estar juntos y compartir experiencias.

 

Y por último, ser agradecida por todo lo que tienes y por todo lo que te pasa cada día alimenta el amor que hay en ti y alimenta el amor que puedes ofrecer a tu alrededor para que la vida tenga más sentido.

 

¡Feliz San Valentín!

 

2 comments
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
¿Qué es el minimalismo? ¿Y cómo ayuda el minimalismo a vivir mejor?

El minimalismo es eliminar de tu vida todo lo que es inútil, no importante y te distrae para dejar espacio a lo que realmente valoras.

Normalmente el minimalismo se aplica a las cosas y a las posesiones pero en realidad es un estilo de vida que abarca también el uso de la tecnología, las finanzas, las relaciones con las personas, las emociones.

El minimalismo básicamente está enfocado en volcar las energías, el tiempo y los recurso que tienes en objetivos, cosas, actividades y personas que te hacen feliz y aportan valor a tu vida.

El minimalismo no es, como muchos creen, vivir sin nada, ser un pobrecito, no tener coche, ni ropa, ni dinero.
El minimalismo es vivir intencionalmente solo con lo que realmente se necesita, identificando lo esencial y deshaciéndose de todo lo demás.

¿Qué es el minimalismo para mi?

No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

Esta frase es la que más se acerca a mi definición de minimalismo y al estilo de vida que vivo.

Sé que me hacen falta muy pocas cosas para vivir bien, no tengo necesidades consumistas que no sean directamente relacionadas con mi trabajo  (fotógrafa) o con mis aficiones (crossfit, surf, yoga, caminar, leer, escribir).

Para mi el minimalismo es hacerse constantemente las preguntas:
¿hace falta?,
¿es necesario de verdad?
¿me va a aportar un beneficio real?

Si la respuesta es NO (lo que me pasa el 99% de las veces) simplemente evito tenerlo, comprarlo, guardarlo, frecuentarlo. Así de simple.

Lo mismo me pasa con la tecnología, el ordenador y las redes sociales. A menos que no me sirvan para realizar y promocionar mi trabajo, evito lo más posible que me distraigan de mis proyectos.

Es lo que se llama el minimalismo digital. En la práctica, he empezado por ejemplo a darme de baja de las listas de correo, a silenciar todas las notificaciones y a meter el móvil en modo avión cuando estoy trabajando.

¿Qué es el minimalismo entonces?

El minimalismo es ser feliz con menos y ser feliz con lo que priorizas.
Dar prioridad a las experiencias más que a las cosas, al tiempo más que al dinero, a las personas más que a los objetos.

El minimalismo es ser feliz con poco, ser feliz con lo que realmente es importante y necesario.
¿Y qué es lo que es realmente importante y necesario? Bueno, aquí cada uno tiene que buscar la respuesta en su interior, buscar lo que le apasiona de verdad, lo que le llena el corazón de alegría, lo que tenga mayor significado en su vida.

Puedo decir con absoluta certeza que es inútil buscar la felicidad fuera, porque la felicidad no está en las cosas que compramos o en las necesidades que creemos tener y que al fin y al cabo son fruto únicamente de la lobotización consumista.

Lo que el dinero puede comprar puede hacer la vida más cómoda pero no más feliz si no eres capaz de apaciguar tu constante anhelo a tener más y si sigues buscando en el materialismo la respuesta a tu vacío emocional.

Lo decía ya Diógenes, el filósofo griego perteneciente a la escuela cínica, que animaba a dejar de lado todo lo que la sociedad imponía (nacemos y crecemos teniendo más de lo que necesitamos) y volver a vivir en contacto con las leyes de la naturaleza.
Según el filósofo todo aquello que no fuera necesario era superfluo, y todo lo superfluo, por consiguiente, un lastre para alcanzar la plenitud de la vida.

Diógenes fue sin duda un precursor del minimalismo existencialista.

¿Y cómo ayuda el minimalismo a vivir mejor?

El minimalismo como estilo de vida te empuja a deshacerte de todos los excesos y lo superfluo para centrarte en lo que realmente es importante para vivir una vida más serena, intencional y libre.

Te hace cuestionar sobre tus reales necesidades, te hace reflexionar sobre qué valor añadido aportan las cosas que acumulas o las cosas que usas a diario o las personas con las que te relacionas.

He probado en primera personas (y sigo haciéndolo) que menos cosas tengo más energía puedo dedicar a las cosas que me interesan, ya sean proyectos, trabajo, actividades, experiencias, relaciones personales.

En este proceso de aligerar mi casa, mi ropero, mi ordenador de todas las cosas en exceso, me encuentro cada día más enfocada a realizar mis sueños y más concentrada en las tareas que me llenan de verdad.

Tener menos cosas me ayuda a tener más espacio, tener menos distracciones me ayuda a ser más productiva, tener menos gastos me ayuda a ahorrar para lo que realmente quiero.

El minimalismo ayuda a buscar la felicidad no a través de las cosas, sino a través de la vida misma, por lo tanto depende de cada uno determinar qué es necesario y qué es superfluo en su vida.

El minimalismo invita a simplificar y simplificar ayuda a ser más feliz.

Beneficios de ser minimalista

Estos en síntesis son algunos de los beneficios de llevar una vida minimalista

  • Menos cosas
  • Más espacio
  • Menos gastos
  • Más ahorro
  • Más hábitos saludables (comer mejor, hacer ejercicio, leer, meditar)
  • Más tiempo libre
  • Más productividad
  • Menos estrés
  • Más creatividad
  • Relaciones personales más verdaderas
  • Más libertad
  • Más autoestima
  • Más motivación y claridad mental

 

Ahora depende de ti diseñar la vida que quieres con más de las cosas que amas.

 

Buen vida,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

 

0 comment
FacebookTwitterPinterestLinkedinTumblr
Newer Posts