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Minimalismo

6 motivos por los que vivir sin televisión puede mejorar tu calidad de vida

Que seas minimalista o no, vivir sin televisión es la experiencia más enriquecedora y liberadora que puedas tener jamás y te explico porque.

Ha pasado un año desde la última mudanza y un año desde que vivo sin televisión. “¡Adiós TV, no te necesito, no te echo de menos y no vas a entrar más en mi vida!” Más o menos ha sido así, una ruptura drástica y definitiva. No hay vuelta atrás.

Ahora puedo asegurar con absoluta certeza que vivir sin televisión puede mejorar tu calidad de vida. Y no se trata de adoptar una postura minimalista o radical. No, no. Se trata realmente de gozar de una nueva e enriquecedora experiencia de vida.

Vivir sin televisión es la experiencia más enriquecedora que haya tenido jamás

Vivir sin televisión es la cosa más liberadora del mundo.

Un poquito menos contestar a las preguntas de los que te ven como un marciano recién aterrizado en este planeta. Hasta mi padre cuando supo que había regalado la televisión me dijo “¿Y como haces para ver las noticias?”. Como si no tener la TV me aislara del mundo entero. Con paciencia y comprensión le expliqué que si estaba interesada en leer las noticias podría tranquilamente hacerlo en la web cuando me apetecía.

Cuando me apetece.

Esta sensación de ser la única responsable de la búsqueda de información y entretenimiento es fantástica. Elijo lo que quiero ver, cuando quiero verlo y por cuánto tiempo. Ya no soy un sujeto pasivo de una pantalla.
Además ahora puedo hacer lo que quiero y cuando quiero. He retomado el control sobre mis necesidades y mis prioridades y esto me ha cambiado la vida a mejor.

Algunos ejemplos:
– Tengo una relación más profunda con mi marido. Hablamos, bromeamos, nos contamos chistes, reímos, jugamos a las cartas, compartimos sueños, deseos, ideas y hacemos más el amor.
– Paso más tiempo con mis perros y mis gatas. Doy paseos, juego con ellos, los cepillo, les presto atención.
– Mis aficiones vuelven a cobrar vida: leo muchísimo, escribo, hago fotografía, retoco fotos, creo arte y hasta dedico tiempo a aprender a cocinar (cosa que nunca me ha gustado).

Hago muchísimas más cosas y de una forma más intencional y verdadera. Disfruto de la vida.

¡Bendito sea el día en que elegí deshacerme para siempre de la televisión!

Es tan liberador vivir sin televisión que voy directamente a los puntos principales del articulo para que puedas saborear los beneficios de no perder tiempo embobado frente a la tele.

No tener un televisor es lo mejor que he eliminado de mi casa y de mi vida. Espero tu puedas probar lo mismo y aprovechar de todas las cosas buenas que te aporta:


1. Más tiempo disponible, más cosas que puedes hacer

Tienes más tiempo. Es el beneficio principal y todas los demás motivos son una consecuencia natural.
Si te paras a calcular las horas que pasas sentada frente a la televisión a diario te darás cuenta que hay una enorme cantidad de tiempo disponible para hacer otras cosas. Y no digas lo que suele decir todo el mundo “¡Ah no! Yo la tele la veo poquisimo”. Luego resulta que de hecho son unas 2-3 horas al día como mínimo. ¿Te parece poco?

Todo el mundo se queja constantemente de la falta de tiempo pero nadie es capaz de apagar el p**o aparato para tener más tiempo para hacer las cosas que le gustan. ¿Qué sinsentido es esto?

Apaga la tele y empieza a vivir realmente. Haz lo que siempre has querido hacer por falta de tiempo o emplea el tiempo para llevar a cabo las tareas que tienes pendientes con menos estrés y más paz.

Puedes dar paseos, aprender un idioma, tocar tu instrumento preferido, hacer sudokus, preparar pasteles o jabones, jugar con tus hijos o con tus mascotas, terminar las tareas de la casa o hacer pequeños arreglos en la casa, ir al gimnasio o a correr o a visitar amigos, ayudar tus hijos con los deberes. La lista es infinita, seguro que no te vas a aburrir.


2. Más comunicación, mejores relaciones

La televisión te obliga a mirar y a escuchar, es una egocéntrica que atrae todas las atenciones.
No tenerla significa hablar más con tu pareja, con tus hijos, con tu familia.
Puedes sentarte a la mesa y cenar tranquilamente o ponerte cómoda en el sofá y tener una sana conversación.

Puedes llamar a un amiga o quedar con ella y pasar tiempo de calidad.

Sin televisión puedes escuchar más y mejor porque no hay distracciones, puedes establecer un vinculo mas real, disfrutar de la compañía del otro y ser realmente presente.


3. Más lectura, mente más sana

Dejar la televisión permite volcarse en los libros. Ya que tienes más tiempo, puedes leer más y las lecturas te enriquecen, te llenan y te convierten en una persona más interesante y sabia. Y es más satisfactorio que ver programas que no aportan ningún valor añadido a tu vida.

Leer reduce el estrés, incluso más que escuchar música o dar un paseo. Reduce el ritmo cardiaco y la tensión muscular, es un válido instrumento para la prevención del deterioro cognitivo y facilita el sueño.

Y ya que estamos en tema minimalista, para ahorrar dinero puedes leer libros en pdf o en el kindle así tu bolsillo te lo agradecerá.


4. Más actividad, cuerpo más sano

Sin televisión ya no tienes excusas para no hacer ejercicio. En vez de llegar a casa y tirarte en el sofá puedes optar por algo más saludable Puedes apuntarte a un gimnasio o hacer ejercicio en casa, puedes salir a dar un paseo o a correr o a practicar tu deporte preferido.

La actividad física reduce el estrés, te ayuda a mantenerte en forma y controla los niveles de cortisol lo que se traduce en un mejor estado de ánimo y mejor capacidad cognitiva.

Si además tienes la mala costumbre de comer viendo la tele, sin la pantalla tendrás una alimentación más consciente, comerás menos y mejor.


5. Más ahorro, bolsillo más feliz

La televisión bombardea con anuncios y promociones especiales, un constante, cansadisimo empujón al consumismo. Te dice cómo tienes que vestirte, que coche tienes que conducir, que tienes que comer, que tienes que soñar, que tienes que pensar y todo con el único fin de inducir a la necesidad de comprar.

¡Sin televisión eres libre! No más lavados de cerebro y mensajes subliminales. No más necesidad de comprar porque ya vives una vida llena de todas las cosas que te hacen sentir bien. Y no son objetos, son las experiencias que haces cuando no estás sentada viendo la tele.

Y te digo más. Si tienes alguna suscripción a la televisión de pago el ahorro es garantizado.


6. Más positividad, más amor

Hay demasiada negatividad en la televisión. Demasiadas noticias trágicas y sensacionalistas, demasiada corrupción, polémica, violencia, muertes, accidentes, racismo, demasiado de todo lo que es negativo. Sin televisión te alejas de toda esta toxicidad, no para meter la cabeza bajo tierra sino para trabajar sobre ti misma para ser mejor persona e intentar activamente crear cambios en el día a día.

Una cosa es estar informado y otra cosa es estar en continuo estado de alerta. Esto es lo que hacen los noticiarios, crear un mundo hostil donde las catástrofes y las tragedias son el pan cotidiano y la maldad de los hombres el perfil natural.
Pues no.

Entonces en vez de estar sentada en el sofá viendo como el mundo se desmorona anticipando lo peor para el futuro, puedes aportar tu grano de arena para construir un futuro mejor entre tu circulo de amigos, compañeros de trabajo y gente con la que te relacionas.

Puedes ver la positividad y el amor en cada persona que encuentras en vez de ser condicionada por el prejuicio, la desconfianza, la intolerancia y el miedo inculcados por las noticias y los programas televisivos.
Puedes dar amor a los demás y contribuir a crear un mundo más bondadoso y mejor.


Preguntas frecuentes que me hacen cuando digo que no tengo televisión

Me parece útil terminar el articulo compartiendo algunas de las respuestas a las preguntas que me suelen hacer cuando digo que vivo sin tele.

¿Como haces para ver las noticias?
(La pregunta de mi padre, jejeje) Entro en internet y leo el periódico que me apetece. Normalmente uno español y uno italiano (para estar al tanto de lo que pasa en mi País).

A mi me gusta la televisión, ¿porqué debería vivir sin?
Porque si el placer que te da la tele es 1 y el placer que te puede dar vivir sin tele es 100, la matemática y el sentido común me dicen que deberías por lo menos hacer un intento a vivir sin tele. ¿Una semana, por ejemplo, para ver que tal?

¿Y nunca ves series o películas?
Sí que las veo, cuando me da la ganas y a la hora que me apetece. En youtube se encuentra de todo y gratis. Y si hay una película que merece ver al cine (Bohemian Rhapsody por ejemplo), voy al cine y la veo.

Te pierdes entonces los mundiales de fútbol y las olimpiadas
¡Sobreviviré! No me va a quitar el sueño y si realmente me interesa puedo ir a un bar a seguir el partido o a casa de un amigo. En internet también se pueden ver cosas en directo así que no es un problema.

¿Y qué haces después de cenar?
Lo dicho: leo un libro, hablo con mi marido, saco los perros a pasear, si me apetece miro algun video de risa en youtube (Nunca algo triste o violento antes de acostarme) y voy a dormir temprano.

Cuando llego a casa después del trabajo tirarme al sofá a ver la tele me relaja
Esto es lo que crees. En verdad estás dejando que la tele influencie tu estado de ánimo a nivel subconsciente.
Leer un libro relaja más; dar un paseo o hacer alguna actividad física también.

Si tienes niños es imposible vivir sin televisión
Sin tele los padres pueden dedicar más tiempo y atención a los hijos, jugar con ellos o acostumbrarlos a dedicar el tiempo a otra actividad creativa como leer, dibujar, hacer manualidades. Los niños son un reflejo de los padres así que es más facil que sigan el ejemplo de no encender la tele y preferir una actividad alternativa.

 

¿Tienes alguna pregunta más? Añádela en los comentarios y con placer te contestaré.

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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¿Qué es el minimalismo? ¿Y cómo ayuda el minimalismo a vivir mejor?

El minimalismo es eliminar de tu vida todo lo que es inútil, no importante y te distrae para dejar espacio a lo que realmente valoras.

Normalmente el minimalismo se aplica a las cosas y a las posesiones pero en realidad es un estilo de vida que abarca también el uso de la tecnología, las finanzas, las relaciones con las personas, las emociones.

El minimalismo básicamente está enfocado en volcar las energías, el tiempo y los recurso que tienes en objetivos, cosas, actividades y personas que te hacen feliz y aportan valor a tu vida.

El minimalismo no es, como muchos creen, vivir sin nada, ser un pobrecito, no tener coche, ni ropa, ni dinero.
El minimalismo es vivir intencionalmente solo con lo que realmente se necesita, identificando lo esencial y deshaciéndose de todo lo demás.


¿Qué es el minimalismo para mi?

No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

Esta frase es la que más se acerca a mi definición de minimalismo y al estilo de vida que vivo.

Sé que me hacen falta muy pocas cosas para vivir bien, no tengo necesidades consumistas que no sean directamente relacionadas con mi trabajo  (fotógrafa) o con mis aficiones (crossfit, surf, yoga, caminar, leer, escribir).

Para mi el minimalismo es hacerse constantemente las preguntas:
¿hace falta?,
¿es necesario de verdad?
¿me va a aportar un beneficio real?

Si la respuesta es NO (lo que me pasa el 99% de las veces) simplemente evito tenerlo, comprarlo, guardarlo, frecuentarlo. Así de simple.

Lo mismo me pasa con la tecnología, el ordenador y las redes sociales. A menos que no me sirvan para realizar y promocionar mi trabajo, evito lo más posible que me distraigan de mis proyectos.

Es lo que se llama el minimalismo digital. En la práctica, he empezado por ejemplo a darme de baja de las listas de correo, a silenciar todas las notificaciones y a meter el móvil en modo avión cuando estoy trabajando.


¿Qué es el minimalismo entonces?

El minimalismo es ser feliz con menos y ser feliz con lo que priorizas.
Dar prioridad a las experiencias más que a las cosas, al tiempo más que al dinero, a las personas más que a los objetos.

El minimalismo es ser feliz con poco, ser feliz con lo que realmente es importante y necesario.
¿Y qué es lo que es realmente importante y necesario? Bueno, aquí cada uno tiene que buscar la respuesta en su interior, buscar lo que le apasiona de verdad, lo que le llena el corazón de alegría, lo que tenga mayor significado en su vida.

Puedo decir con absoluta certeza que es inútil buscar la felicidad fuera, porque la felicidad no está en las cosas que compramos o en las necesidades que creemos tener y que al fin y al cabo son fruto únicamente de la lobotización consumista.

Lo que el dinero puede comprar puede hacer la vida más cómoda pero no más feliz si no eres capaz de apaciguar tu constante anhelo a tener más y si sigues buscando en el materialismo la respuesta a tu vacío emocional.

Lo decía ya Diógenes, el filósofo griego perteneciente a la escuela cínica, que animaba a dejar de lado todo lo que la sociedad imponía (nacemos y crecemos teniendo más de lo que necesitamos) y volver a vivir en contacto con las leyes de la naturaleza.
Según el filósofo todo aquello que no fuera necesario era superfluo, y todo lo superfluo, por consiguiente, un lastre para alcanzar la plenitud de la vida.

Diógenes fue sin duda un precursor del minimalismo existencialista.


¿Y cómo ayuda el minimalismo a vivir mejor?

El minimalismo como estilo de vida te empuja a deshacerte de todos los excesos y lo superfluo para centrarte en lo que realmente es importante para vivir una vida más serena, intencional y libre.

Te hace cuestionar sobre tus reales necesidades, te hace reflexionar sobre qué valor añadido aportan las cosas que acumulas o las cosas que usas a diario o las personas con las que te relacionas.

He probado en primera personas (y sigo haciéndolo) que menos cosas tengo más energía puedo dedicar a las cosas que me interesan, ya sean proyectos, trabajo, actividades, experiencias, relaciones personales.

En este proceso de aligerar mi casa, mi ropero, mi ordenador de todas las cosas en exceso, me encuentro cada día más enfocada a realizar mis sueños y más concentrada en las tareas que me llenan de verdad.

Tener menos cosas me ayuda a tener más espacio, tener menos distracciones me ayuda a ser más productiva, tener menos gastos me ayuda a ahorrar para lo que realmente quiero.

El minimalismo ayuda a buscar la felicidad no a través de las cosas, sino a través de la vida misma, por lo tanto depende de cada uno determinar qué es necesario y qué es superfluo en su vida.

El minimalismo invita a simplificar y simplificar ayuda a ser más feliz.


Beneficios de ser minimalista

Estos en síntesis son algunos de los beneficios de llevar una vida minimalista

  • Menos cosas
  • Más espacio
  • Menos gastos
  • Más ahorro
  • Más hábitos saludables (comer mejor, hacer ejercicio, leer, meditar)
  • Más tiempo libre
  • Más productividad
  • Menos estrés
  • Más creatividad
  • Relaciones personales más verdaderas
  • Más libertad
  • Más autoestima
  • Más motivación y claridad mental

 

Ahora depende de ti diseñar la vida que quieres con más de las cosas que amas.

 

Buen vida,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

 

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El minimalismo en contra del consumismo de las rebajas

Pasada la tormenta de las compras de las fiestas de Navidad y de Reyes, en enero llega el tormenton de las rebajas, de las ofertas y de las gangas.

Otra carrera más al consumismo desenfrenado de productos innecesarios. Y una vez más me encuentro a defender el minimalismo en contra del consumismo, en este caso el minimalismo en contra del consumismo de las rebajas, lo realmente necesario en contra de las necesidades creadas por el sistema.

Lo más sorprendente ha sido pasar el otro día por un centro comercial en el centro de la ciudad (no iba por tiendas, había aparcado allí por comodidad) y ver esta marea de gente robotizada salir de las tiendas con su bolsa de Zara, Bershka, Mango y otras marcas parecidas, tan feliz por haber ahorrado unos cuantos euros en comprar artículos que realmente no necesitan.

¿Cuánto habrá durado esta felicidad pasajera? Un día como mucho, justo el tiempo de llegar a casa, quitar la etiqueta de la prenda y guardar el “tesoro” en el ropero apilado en la montaña de otros tesoros olvidados.

Es una realidad que ir de compras provoca satisfacción en la mayoría de las personas, sobre todo entre los jóvenes. ¿Pero por qué?

Según los psicólogos y los estudios hechos en este campo comprar provoca en los consumidores un sentimiento de satisfacción por el mero hecho de poder llevarse la novedad o poder adquirir un producto a un menor precio. Este sentimiento de satisfacción es por supuesto pasajero lo que conlleva a volver a consumir para llenar el vacío emocional.

La insatisfacción y la tristeza interior te empujan a buscar en la compra el alivio a la sensación de vacío que el propio consumismo provoca.
O sea, el consumismo te atrapa en un círculo vicioso y en una espiral de insatisfacción crónica ya que la alegría no está en poseer las cosas sino en desearlas.


El minimalismo en contra del consumismo de las rebajas

A este punto vuelvo al concepto de minimalismo como a un estilo de vida que rechaza el consumo excesivo y que busca el auto-control sobre los estímulos consumistas a los que estamos constantemente expuestos y bombardeados.

Hazte solo una pregunta antes de ir a las rebajas: ¿Necesito realmente comprar esta cosa? ¿Me hace realmente falta?

El minimalismo es entender que tener más no significa estar mejor o ser más feliz. Poseer muchas cosas, ropa de marca, últimas novedades y tecnología no te convierte en mejor persona y no define tu personalidad.

Tener 20 par de zapatos, 15 jerseys, 12 vaqueros, 30 camisetas y el último modelo de iPhone no te hace más feliz, te hace solo un poco más pobre. Porque la verdad es que no necesitas ganar más dinero sino gastar menos. No necesitas comprar más sino comprar responsablemente. No necesitas más cosas sino bienestar y serenidad interior.

El consumismo te empuja a buscar fuera lo que no necesitas.
El minimalismo te invita a buscar dentro de ti lo que es realmente importante.

La diferencia es abismal.

 

Buen día!

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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La alegría de no regalar nada por Navidad

Qué alegría sería la Navidad sin el estrés de pensar en los regalos

Levante la mano quién ha deseado, al menos una vez en la vida, no comprar ningún regalo por Navidad.
Todos o la mayoría ¿verdad?
Ahora levante la mano quién ha deseado no recibir ningún regalo por Navidad.
¿Nadie?
Pues, así es. Estamos tan metidos en la tradición de intercambiar regalos que parecería muy raro no recibir ninguno debajo el árbol o para Reyes.

Pero en la temporada de las fiestas nadie parece alegrarse de ir de compras, al revés, buscar regalos se convierte en una expedición desgraciada y un suplicio. Sin hablar del gasto que conlleva conformarse a este compromiso. ¿Entonces porque nadie es capaz de romper con esta tradición o intentar cambiar las normas?


No quiero regalos

Este año he dicho a mi marido que no quería nada para Navidad porque realmente no necesito nada en este momento. Ya que me estoy acercando al minimalismo intento practicar lo más posible y en estas fiestas me resulta bastante natural alejarme del consumismo desenfrenado. Pero mi marido sigue insistiendo de que un detallito siempre hace ilusión así que allí está mi regalito esperándome.

Si resulta difícil, casi imposible, convencer a los demás que no queremos nada por Navidad, no hacer regalos a los demás va a ser de otro mundo. Porque claro, la minimalista soy yo, no los demás. Si decido decir “basta” a este desperdicio económico casi seguro que alguien dejara de hablarme, me convertiré en la oveja negra de la familia y seré tachada de avara. ¿Me importa? No, pero ya que estamos en Navidad prefiero mantener un clima familiar sereno.

La raíz del problema no es el regalo en sí, es en la obligación de tener que hacerlo. Esto es lo que genera estrés y convierte el regalo en una carga.  Tenemos que pensar en elegir el regalo perfecto para cada destinatario y nos atormentamos en la búsqueda porque no encontramos nada que encaje a la perfección y terminamos comprando algo aleatorio justo para “quitarselo del medio”.

El regalo perfecto es exactamente al revés, es lo que cuando lo ves te hace inmediatamente pensar en el destinatario a lo que le puede gustar. Esta sería una mejor compra pero desafortunadamente nunca coincide con las fiestas navideñas.


Ideas para regalos minimalistas

La solución para sobrevivir al consumismo navideño y mantener la alegría de las fiestas es minimizar las compras, minimizar los gastos y elegir otras modalidades de hacer presentes. Algunas ideas:

Escribir un carta a los Reyes Magos
Hacer una lista de las cosas realmente necesarias (minimalismo en el consumo antes de todo) y darla a los familiares para que sepan lo que deseamos y compren lo que realmente nos guste. Es la opción ideal para no renunciar a los regalos sin desperdiciar dinero en objetos inútiles. Es la opción que he elegido sabiendo que mi familia quiere hacerme algún regalo. En mi lista he añadido: 1 malla y una camiseta de tirantes para hacer deporte, una crema para el viso (la mía se está acabando), una zapatilla calentita (no tengo).

Ahorrar el dinero de los regalos para vivir alguna experiencia juntos
Con el dinero ahorrado organizar un viaje o un fin de semana en familia en alguna localidad o vivir alguna experiencia (ruta en barco, ruta gastronómica, baños termales, etc.).

Beneficencia a nombre del destinatario
Es una costumbre muy popular en los Estados Unidos regalar una tarjeta con el nombre de la asociación a la que se ha donado una suma de dinero a nombre del destinatario.

Cada familiar ofrece solo un regalo a otro familiar
Particularmente útil en familias numerosas y sin duda una forma de ahorrar dinero.

Regalos reciclados y usados
Con un poco de creatividad y manualidad se pueden crear objetos muy bonitos (desde gorritos de crochet a marcos para fotos), donar libros que ya se han leídos y están como nuevos (así no cogen polvo en la estantería) o ropa de segunda mano.

 

La lista se puede alargar a bonos para el teatro y entradas para el cine, clases de cocina, de pintura, de idiomas, etc. o simplemente un sobre con dinero o bono regalo para que el regalo sea acertado.

Elegir con consciencia, gastar con moderación y sobre todo reflexionar sobre el hecho que la alegría de las fiestas es pasar más tiempo con los seres queridos y los amigos que con los paquetes regalos.

 

¡Felices Fiestas!

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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