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Crecimiento personal

Del Crossfit a Mandela: una lección de perseverancia

Nada es imposible si lo quieres de verdad.
Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana.

Te estarás preguntando qué tiene que ver el Crossfit con Mandela. Nada, absolutamente nada, menos la perseverancia y una frase:

Siempre parece imposible hasta que se hace.

La frase es de Nelson Mandela y se la he robada después de la última sesión de Crossfit.

Aquí va la historia resumida: hace dos meses que estoy apuntada al gimnasio y hace dos meses que intento hacer un Kipping handstand push up, un ejercicio bastante intenso y duro. Me cuesta explicar como es el ejercicio así que mejor veas este video para que te hagas una idea de lo que estoy hablando.

Bueno, resulta que lo he intentado muchas veces sin éxito y, a decir la verdad, con un poco de miedo también. Miedo de que no lo sé, pero cuando estás metida al revés, cabeza abajo, los pensamientos no fluyen muy bien y estás un poco desorientada.

Los intentos que he hecho siempre han fracasado, siempre faltaba algo: poco impulso en las piernas, poca fuerza en los brazos, poca coordinación, poca determinación.

Faltaba un poco de todo hasta el otro día, cuando milagrosamente he conseguido no solo hacer 1 Kipping handstand push up ¡sino 5 seguidos!

Estaba eufórica, saltando, chillando, desbordada de alegría y chocando los cinco con todos los demás atletas del Crossfit. No pensaba ser capaz y no imaginaba poder conseguirlo. Me parecía un ejercicio imposible y fuera de mi alcance.

Hasta que lo hice.


Una lección de perseverancia

Parece una tontería pero he aprendido mucho de este pequeño logro.
He aprendido:

  • que nada es imposible si lo quieres realmente,
  • que con el trabajo y la perseverancia los resultados llegan,
  • que no hay reveses que te detienen a menos que tu lo permitas.

La tarde que he conseguido hacer este ejercicio que me parecía imposible era un día como todos los demás pero yo era distinta.

A posteriori he podido identificar que estos son los aspectos que marcan la diferencia a la hora de perseverar:

  • tener una meta clara,
  • estar totalmente presente, enfocada y con toda la atención en lo que tienes que hacer,
  • no dejar aflorar emociones negativas,
  • no dejar que tu voz interior te asuste o te sabotee,
  • seguir intentándolo, sin importar el resultado.

Esta es la perseverancia y a la larga siempre te premia.
Y una vez que te ha premiado te sube el autoestima y la confianza en creer que puedes alcanzar cualquier objetivo que te propongas si sigues intentando.


Siempre parece imposible hasta que se hace

En los deportes, como en la vida, el éxito se consigue únicamente trabajando, sudando e intentándolo una y otra vez.
Cayendo y levantándose todas las veces que hace falta.
Teniendo paciencia y haciendo sacrificios.
Poniéndose metas claras y comprometiéndose a conseguirlas.

No hay atajos pero la alegría de hacer algo que te parece imposible te recompensa de todos los esfuerzos hecho en el camino.

Así que nunca te rindas, ni siquiera delante a lo que te parece imposible. Y recuerda que la única manera de fracasar es dejar de intentarlo.


Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana

¿En qué estás perseverando hoy?
¿Cuales son tus metas?
¿Estás avanzando hacia tus objetivos o te sientes abrumada porque no estás segura de llegar a conseguirlos?

Los grandes objetivos exigen mucho. Mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Pero todo es posible.

Comprométete a continuar, incluso si solo das un pequeño paso cada día.
Haz que suceda.

Escribe las palabras, haz las llamadas, toma las decisiones difíciles, deja que las cosas se vayan, sigue luchando y mantente implacable en la búsqueda de tus metas y un día lo imposible será tu realidad.

 

¿Necesitas un empujoncito más? Te recomiendo estas lecturas:

Más de 80 frases sobre la perseverancia y la motivación
El Principio de Sorites: Cómo aprovechar el poder de la perseverancia

 

¡Buena vida!

 

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¡Que tengas un mal día!

by Alessandra Favetto
Que tengas un mal día

No puedes evitar tener un mal día o que las cosas no vayan como esperas pero tienes la posibilidad de transformar cómo reaccionas a los problemas.

Hoy me he levantado con el pie izquierdo y una sensación de angustia. El tiempo no acompañaba. Nublado, de un gris tétrico, un viento molesto y una lluvia anticipando una tormenta inminente. ¡Alleluya! Las condiciones ideales para que las cosas fueran de mal en peor. Sin duda un mal día.

O no.

He evaluado dos posibles escenarios:

  1. Dejar que mi estado anímico ya de por sí endeble e indefenso cogiera el sobreviento y arruinara todas las demás horas del día;
  2. Reflexionar sobre mis emociones negativas y volver a tomar el control para alejarlas y transformarlas en algo productivo.

He elegido la segunda.

Como de costumbre en mi rutina diaria, después de un poco de ejercicio sanador y de escritura liberadora, he consultado uno de mis libros favoritos “El manual de Epicteto” (que puedes descargar de forma gratuita en pdf haciendo clic aquí) y he encontrado una frase que ha alumbrado mi día y mis oscuras emociones:

“No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre”.

He meditado sobre estas palabras a la vez que cuestionaba el porqué de mi malhumor. ¡Bingo! Ya tenía la respuesta. Estaba luchando contra mi destino, enojada por las cosas que todavía no me habían llegado en vez de alegrarme por lo que ya tenía.


Transforma lo negativo en positivo, un mal día en uno bueno

Es absolutamente normal desear que nos pasen cosas buenas (esto me recuerda el libro de Marian Rojas “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” cuya lectura recomiendo vivamente), lo malo es cuando estos deseos se ven frustrados porque no llegan en el momento en que los queremos.

¿Acaso sirve de algo quejarte, angustiarte y amargarte la vida por las cosas que todavía no han llegado? No. Todo llega en su momento justo y todo llega cuando más lo necesitas, solo hace falta esperar. Con esperanza e ilusión.

Lo que puedes hacer en este preciso instante es transformar lo negativo en positivo.

Por lo malo que sea tu día o la situación en la que te encuentras, siempre tienes la oportunidad de ser la mejor versión de ti misma, practicar la paciencia, la tolerancia y la resiliencia.

No puedes evitar que te pasen cosas desagradables o que las cosas no vayan como esperabas pero sí tienes a tu alcance la posibilidad de transformar cómo reaccionas a las adversidades.

Imagina que el coche te deja tirada o tu pareja te deja o pierdes el trabajo o una amiga se enfada contigo por una estupidez. ¿Como reaccionas?
Puedes enfadarte, llorar, desesperarte y caer en depresión o puedes intentar practicar la calma, el coraje, la humildad y la razón.

En el primer caso estás haciendo daño a ti misma, alimentas tu papel de victima y tu alma sufre.
En el segundo caso estás contribuyendo a forjar un carácter sólido, tu autoestima crece y tu corazón se alegra.


Los obstáculos te fortalecen

Los problemas vienen para enseñarte algo, para meterte a prueba y ayudarte a crecer. A cada obstaculo que encuentras tienes la oportunidad de ser más fuerte y mejor persona. ¡Por tu bien!

No te queda remedio. Las dificultades están allí, siempre. Todos los días, 365 días al año. Siempre habrá algo que se interpone en tu camino. La solución es ir afilando la espada antes de que empiece la batalla, o sea fortalecer el espíritu para que los momentos adversos te cogan preparada.

Decía Séneca:

No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Las adversidades están allí para meterte a prueba y ayudarte a crecer, para que puedas atravesar todos los obstáculos y seguir el camino hacia tu meta.

Imagina ser una Lara Croft en el juego de Tomb Rider, superando obstáculos, evitando trampas y luchando contra los enemigos. En cada nivel tienes que buscar el arma adecuado para ganar el combate y seguir avanzando.
No sabes lo que te va a pasar en el siguiente nivel pero allí sigues luchando y aprendiendo a usar armas distintas. Y cada nivel que superas eres un poquito más fuerte y más preparada a enfrentar nuevos desafíos.

¿Te imaginas ahora una Lara Croft que se sienta en un ángulo llorando porque no sabe como saltar sobre un puente giratorio?

Los obstáculos sirven para que puedas reforzar tus virtudes, mostrar paciencia, usar la razón, alimentar el ingenio y la creatividad.


Te deseo un mal día para que aprendas a ser más fuerte

Tener un mal día es útil, mucho más útil que un día bueno, porque te obliga a pararte a pensar lo que está pasando.

Si es algo fuera de tu control, o sea un problema sin solución, entonces lo único que puedes hacer es aceptarlo con paciencia.

Si es algo que puedes controlar, o sea un problema que tiene solución, entonces tienes la obligación moral hacia ti misma de hacer algo al respecto.

¿Que característica tiene este problema? ¿Es malo en sí o es malo como tu lo percibes y son malas las emociones que despierta?

En la mayoría de los casos el problema no es malo en sí, son malas las reacciones que tienes antes el problema y por esto sufres y te angustias.

La mayoría de tus problemas son fruto de deseos incumplidos, expectativas, miedos, sentimientos de inferioridad y baja autoestima.

Un mal día te sirve para reflexionar sobre estas reacciones y tomar acción para transformarlas en algo más beneficioso y productivo para ti.

Para esto hace falta cambiar la percepción de lo que te pasa, darle la vuelta al problema y tomar una perspectiva objetiva, libre de juicios y prejuicios.

Tomar una posición alejada, como si fuera un observador externo, te ayudará a ver las cosas de otra forma. Entonces te darás cuenta que tus pensamientos te han hecho pasar una mala jugada.

La buena noticia es que puedes cambiar la suerte del juego a tu favor. Se trata de darle un poco de color a una situación negra para que se transforme en algo beneficioso para ti, para que te puedas sentir mejor y puedas pensar con claridad.


Aprovecha el mal día

Mirar el lado positivo de las cosas o por lo menos intentarlo para sacarles la máxima utilidad es aprovechar un mal día.

¿Es fácil todo esto? Para nada. Pero puedes entrenar para que cada vez sea más fácil.

La primera vez que te montaste en una bici de chiquitita no fue fácil. Seguro que tuviste miedo y caíste y te levantaste mil veces. Así es la vida. Hay que entrenar y tener voluntad y resiliencia.

Solo tu puedes decidir si caerte y quedarte en el suelo o volver a levantarte e intentarlo otra vez.

Un mal día viene a enseñar más cosas que un día bueno.

Cuando llega un mal día, saca todo tu arsenal para convertirlo en una pista de aprendizaje. Saldrás más fuerte, más determinada y más audaz a la hora de tomar acción y superar los obstáculos mentales, físicos, emocionales que se interponen en tu camino.

Acepta lo que te llega cada día y haz buen uso de lo que te ofrece.

 

¡Que tengas un mal día!

 

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Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué

Seguro que has leído alguna vez uno de esto libros de autoayuda tan populares hoy en día y no te ha servido de nada.

El libro no funciona. Tantas palabras, consejos, ejercicios, mantras, esquemas, rutinas pero nada. Tu vida es exactamente la misma. Mismos problemas, mismas ansiedades, mismo estrés, miedo, baja autoestima, etc. etc.

Otro par de euros tirados a la basura y un libro más a coger polvo en la estantería, porque claro no merece la pena ni regalarlo si no te ha cambiado la vida.

¡Ah sí, precisamente esto! En los comentarios en internet decían que el libro les había cambiado la vida, todos eran más felices y mejores personas.

Menos tu.

Empiezas a pensar que eres un bicho raro sin posibilidad de solución y vuelves a esconderte en tu mediocridad.

En privado, claro, porque si alguien te pregunta qué tal el libro le contestaras “¡Fantástico! A mi me ha cambiado la vida a mejor”. Y con los brillos en los ojos y los pelos de punta (indicando con el dedo tu brazo para enfatizar tu emoción) le contarás todas las cosas que has leído e incluso recomendaras su lectura.

Seguirás con esta mentira por un tiempo porque allí fuera, en el paraíso de las redes sociales y de internet, todos son santos y ángeles y seres perfectos que han alcanzado el nirvana gracias a estos libros.

No sería muy popular comentar “este libro no me ha servido de nada” porque o son todos mentirosos con respecto a la utilidad de las lecturas de desarrollo personal o tu realmente no has entendido un carajo.

Mejor callarse.

Porque los libros de autoayuda no funcionan

¿Acaso eres budista porque tienes una cabeza de Buda en el salón? ¿O eres un maratonista porque tienes la zapatilla de correr más cara del mercado? Ya sabes adonde quiero llegar.

Un libro de crecimiento personal, por lo bueno que sea, nunca te hará mejor persona y nunca te cambiará la vida si no practicas.

“Mira que buenos consejos dá fulanito: haciendo esto y esto y esto puedo conseguir lo más grande”.

¿Lo has hecho? ¿Has hecho esto y esto y esto para conseguirlo? No.
¿Y quieres saber porqué? Porqué cuesta sacrificio, tiempo, motivación, compromiso, dedicación, constancia. Y no es nada fácil.

Los libros de autoayuda no funcionan porque lo quieres todo servido en una bandeja de oro, posiblemente palmados en el sofá tomando una cervecita.

Quieres que tu cerebro sea reseteado sin esfuerzo y no quieres dar ningún paso en tu interior por miedo a lo que puedas encontrar y por miedo a lo que no quieres ver de ti misma.

Es más fácil seguir quejándote y repetir los mismos errores. Es más cómodo, ya conoces cómo funciona. La culpa la tiene el libro de autoayuda que no te ha traido ningun beneficio. Un montón de papel y palabras que no dan resultados. Que desperdicio y que locura.

Pero la locura, my friend, es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes, como decía el buen Einstein.

Los cambios requieren esfuerzos y más si la que tiene que cambiar eres tu.

Los libros de autoayuda son como una droga

Si quieres conseguir algo o tener éxito en tu vida personal o profesional tienes que hacer algo. Repito, tienes que hacer algo. Si no haces nada estás simplemente “consumiendo” lecturas y esto se llama entretenimiento no autoayuda.
Y es como una droga.

Los libros de autoayuda son como una droga porque ofrecen un alivio momentáneo a tus inestabilidades emotivas y a tus problemas.

Lees cosas en las que te reconoces instantáneamente y comprendes que hay soluciones a tus estados anímicos. Ya no te sientes un bicho raro, ya no eres una pobrecita miserable y puedes vislumbrar la luz al final del túnel.

Los problemas no parecen tan grandes, han adquirido una nueva dimensión más suave y dulce. ¡Perfecto! Puedes entonces seguir en el mismo camino, las cosas no parecen tan malas.

Terminas el libro contenta como una Pascua, convencida que desde este momento la vida será una fiesta en rosa.

Hasta el día siguiente. O hasta la semana siguiente, cuando todo vuelve a caer en la sombra y en la oscuridad.

“Aquel libro no ha funcionado, voy a buscar otro”. Y otro, y otro, y otro, porque ya te hace falta el subidón momentáneo de las páginas de autoayuda.

Si realmente quieres que estas lecturas funcionen tienes que aprender de ellas y aplicarlas en tu día a día. ¿Acaso en el gimnasio te pones en forma con una sola sesión? Pues no.
Hay que tener paciencia y ser constante en la práctica.

Los libros de autoayuda no funcionan si no colaboras con ellos. Te abren puertas para meditar, hacerte preguntas, identificar tus valores y minar tus convicciones pero sin tu esfuerzo de introspección y sin tu determinación al cambio seguirán siendo otros libros más que cogen polvo en la estantería.

A ti la elección de cómo usarlos.

 

Te dejo un resumen de “Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué“:

Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué

 

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

 

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Soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino

No esperes el momento perfecto. El tiempo pasa y la oportunidad de ser tu misma y de hacer algo que realmente te gusta también.

Soy una mala escritora y lo sé. No he nacido con la vocación de la escritura. En la página sobre mi no encontraras frases como “siempre he deseado escribir desde que era chica” o “la escritura siempre ha sido mi pasión”. Al revés, nunca he tenido una “llamada” específica hacia nada y no soy experta en nada.

Cuando estaba en el instituto escribía bien, además me gustaba mucho la literatura y la filosofía. Pero punto. Nunca he tenido la ilusión de escribir poemas, relatos, novelas, ni siquiera tenía un diario.

Hasta hoy. Bueno, hasta junio del año pasado cuando decidí abrir este blog.

La cuestión es: ¿tengo que ser una buena escritora para poder empezar a escribir?
Esta ha sido mi primera duda a la hora de empezar el blog. Nunca había escrito nada, y menos en un idioma que nativamente no es el mio.

Ya me imaginaba las horas que tenía que emplear solo en corregir los errores de ortografía y de gramática, sin hablar de la búsqueda de un vocabulario un poquito más rico y de los sinónimos para no caer en la repetición de las mismas palabras. Añadiendo a todo esto el compromiso a escribir semanalmente y a investigar los temas sobre lo que escribir.
Lo que se dice “un buen follón”.

Pero no lo he meditado mucho, la verdad, me he dicho “¡Que más dá! Tengo ganas de escribir y esto es lo que voy a hacer.”


Soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino

Quizás tengas ganas de hacer algo en un momento de tu vida que realmente te apetece pero no lo haces porque no te sientes a la altura y piensas de no estar suficientemente preparada. Así que esperas saber un poquito más, tener más conocimientos y arreglar los pequeños desperfectos de tu plan.

Mientras tanto el tiempo pasa y la oportunidad de ser tu misma y de hacer algo que realmente te gusta también.

Si esperas a que todo sea perfecto antes de lanzarte en un proyecto que te ilusiona, siento decirte que nunca llegará el momento.
Nunca habrá la perfecta cuadratura de los planetas, el día propicio del calendario chino y la dirección favorable del Feng Shui para darte el empujón.

Te digo sinceramente cual es el problema: tienes miedo. Tienes miedo al juicio de la gente, tienes miedo al fracaso, tienes miedo hasta a tener éxito. Tienes miedo a equivocarte, a admitir tus errores, a volver a empezar una y otra vez.

Entonces pones todos estos miedos encima de una báscula y evidentemente pesan muchisimo mas que tus sueños y tus proyectos así que tiras la toalla incluso antes de intentarlo.

¡No lo hagas!


Dé el primer paso

Estoy aquí para animarte a pasar a la acción, para que confíes en tus objetivos y los persigas sin pararte a pensar el si, el como, el cuando. Ahora es el momento, ¡hoy mismo!

Dé el primer paso aunque chico en el camino que deseas y sigue avanzando. No mires a tu alrededor, no pienses en que pensaran los demás, no tengas miedo a perseguir tus sueños. Confía en ti misma y déjate emocionar y motivar por tus planes y tus pasiones.

Si te gusta escribir, escribe. Si te gusta fotografiar, haz fotos. Si te gusta componer música, crea música. Sea lo que sea que te gusta hacer, hazlo y hazlo ya y recuerda que el único límite que te impide hacer lo que te gusta eres tu.

Yo soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino porque si me importara no habría escrito ya casi 30 entradas. Y no me importa si me lee una persona, cien o mil. Me importa escribir, me importa poder aportar algo, añadir mi grano de arena.

Si mis palabras pueden ayudar o inspirar a una persona estoy feliz. Si pueden ayudar a mas personas estaré incluso más feliz pero al fin y al cabo no son los números que importan.

Lo que importa, y que debe importarte, es que a cada meta se llega dando el primer paso. Ya habrá tiempo para corregir la ruta, aprender a lo largo del camino, perfeccionar la técnica. Pero por favor intentalo. No para hacer un favor a mi o a tu madre o a tus amigos. Intentalo para hacer un favor a ti misma. La vida es demasiado corta para procrastinar y cuando te das cuenta es demasiado tarde para arrepentirse.

Añade cada día un ladrillo y disfruta viendo como poco a poco se construye tu sueño.


Un paso a la vez

No esperes el momento perfecto, coge el momento y hazlo perfecto, un paso a la vez, un pie delante del otro. La acción y la proactividad son las que hacen que los sueños se hagan realidad.

Cambia el miedo por crecimiento.

Estudia y practica para mejorar cada día.

Abraza el miedo porque allí es donde puedes superar tus límites y alcanzar cualquier cosa te propongas.

Sigue avanzando y deja todas las excusas atrás.

Crea la vida que siempre has soñado. Es posible. Solo depende de ti y del primer paso que des.

Atrévete a luchar por lo que quieres, las cosas imposibles solo lo son porque no se intentan.

No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles,
pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
– Séneca –

 

¡Buena vida!

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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