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Alessandra Favetto

Del Crossfit a Mandela: una lección de perseverancia

Nada es imposible si lo quieres de verdad.
Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana.

Te estarás preguntando qué tiene que ver el Crossfit con Mandela. Nada, absolutamente nada, menos la perseverancia y una frase:

Siempre parece imposible hasta que se hace.

La frase es de Nelson Mandela y se la he robada después de la última sesión de Crossfit.

Aquí va la historia resumida: hace dos meses que estoy apuntada al gimnasio y hace dos meses que intento hacer un Kipping handstand push up, un ejercicio bastante intenso y duro. Me cuesta explicar como es el ejercicio así que mejor veas este video para que te hagas una idea de lo que estoy hablando.

Bueno, resulta que lo he intentado muchas veces sin éxito y, a decir la verdad, con un poco de miedo también. Miedo de que no lo sé, pero cuando estás metida al revés, cabeza abajo, los pensamientos no fluyen muy bien y estás un poco desorientada.

Los intentos que he hecho siempre han fracasado, siempre faltaba algo: poco impulso en las piernas, poca fuerza en los brazos, poca coordinación, poca determinación.

Faltaba un poco de todo hasta el otro día, cuando milagrosamente he conseguido no solo hacer 1 Kipping handstand push up ¡sino 5 seguidos!

Estaba eufórica, saltando, chillando, desbordada de alegría y chocando los cinco con todos los demás atletas del Crossfit. No pensaba ser capaz y no imaginaba poder conseguirlo. Me parecía un ejercicio imposible y fuera de mi alcance.

Hasta que lo hice.


Una lección de perseverancia

Parece una tontería pero he aprendido mucho de este pequeño logro.
He aprendido:

  • que nada es imposible si lo quieres realmente,
  • que con el trabajo y la perseverancia los resultados llegan,
  • que no hay reveses que te detienen a menos que tu lo permitas.

La tarde que he conseguido hacer este ejercicio que me parecía imposible era un día como todos los demás pero yo era distinta.

A posteriori he podido identificar que estos son los aspectos que marcan la diferencia a la hora de perseverar:

  • tener una meta clara,
  • estar totalmente presente, enfocada y con toda la atención en lo que tienes que hacer,
  • no dejar aflorar emociones negativas,
  • no dejar que tu voz interior te asuste o te sabotee,
  • seguir intentándolo, sin importar el resultado.

Esta es la perseverancia y a la larga siempre te premia.
Y una vez que te ha premiado te sube el autoestima y la confianza en creer que puedes alcanzar cualquier objetivo que te propongas si sigues intentando.


Siempre parece imposible hasta que se hace

En los deportes, como en la vida, el éxito se consigue únicamente trabajando, sudando e intentándolo una y otra vez.
Cayendo y levantándose todas las veces que hace falta.
Teniendo paciencia y haciendo sacrificios.
Poniéndose metas claras y comprometiéndose a conseguirlas.

No hay atajos pero la alegría de hacer algo que te parece imposible te recompensa de todos los esfuerzos hecho en el camino.

Así que nunca te rindas, ni siquiera delante a lo que te parece imposible. Y recuerda que la única manera de fracasar es dejar de intentarlo.


Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana

¿En qué estás perseverando hoy?
¿Cuales son tus metas?
¿Estás avanzando hacia tus objetivos o te sientes abrumada porque no estás segura de llegar a conseguirlos?

Los grandes objetivos exigen mucho. Mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Pero todo es posible.

Comprométete a continuar, incluso si solo das un pequeño paso cada día.
Haz que suceda.

Escribe las palabras, haz las llamadas, toma las decisiones difíciles, deja que las cosas se vayan, sigue luchando y mantente implacable en la búsqueda de tus metas y un día lo imposible será tu realidad.

 

¿Necesitas un empujoncito más? Te recomiendo estas lecturas:

Más de 80 frases sobre la perseverancia y la motivación
El Principio de Sorites: Cómo aprovechar el poder de la perseverancia

 

¡Buena vida!

 

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6 motivos por los que vivir sin televisión puede mejorar tu calidad de vida

Que seas minimalista o no, vivir sin televisión es la experiencia más enriquecedora y liberadora que puedas tener jamás y te explico porque.

Ha pasado un año desde la última mudanza y un año desde que vivo sin televisión. “¡Adiós TV, no te necesito, no te echo de menos y no vas a entrar más en mi vida!” Más o menos ha sido así, una ruptura drástica y definitiva. No hay vuelta atrás.

Ahora puedo asegurar con absoluta certeza que vivir sin televisión puede mejorar tu calidad de vida. Y no se trata de adoptar una postura minimalista o radical. No, no. Se trata realmente de gozar de una nueva e enriquecedora experiencia de vida.

Vivir sin televisión es la experiencia más enriquecedora que haya tenido jamás

Vivir sin televisión es la cosa más liberadora del mundo.

Un poquito menos contestar a las preguntas de los que te ven como un marciano recién aterrizado en este planeta. Hasta mi padre cuando supo que había regalado la televisión me dijo “¿Y como haces para ver las noticias?”. Como si no tener la TV me aislara del mundo entero. Con paciencia y comprensión le expliqué que si estaba interesada en leer las noticias podría tranquilamente hacerlo en la web cuando me apetecía.

Cuando me apetece.

Esta sensación de ser la única responsable de la búsqueda de información y entretenimiento es fantástica. Elijo lo que quiero ver, cuando quiero verlo y por cuánto tiempo. Ya no soy un sujeto pasivo de una pantalla.
Además ahora puedo hacer lo que quiero y cuando quiero. He retomado el control sobre mis necesidades y mis prioridades y esto me ha cambiado la vida a mejor.

Algunos ejemplos:
– Tengo una relación más profunda con mi marido. Hablamos, bromeamos, nos contamos chistes, reímos, jugamos a las cartas, compartimos sueños, deseos, ideas y hacemos más el amor.
– Paso más tiempo con mis perros y mis gatas. Doy paseos, juego con ellos, los cepillo, les presto atención.
– Mis aficiones vuelven a cobrar vida: leo muchísimo, escribo, hago fotografía, retoco fotos, creo arte y hasta dedico tiempo a aprender a cocinar (cosa que nunca me ha gustado).

Hago muchísimas más cosas y de una forma más intencional y verdadera. Disfruto de la vida.

¡Bendito sea el día en que elegí deshacerme para siempre de la televisión!

Es tan liberador vivir sin televisión que voy directamente a los puntos principales del articulo para que puedas saborear los beneficios de no perder tiempo embobado frente a la tele.

No tener un televisor es lo mejor que he eliminado de mi casa y de mi vida. Espero tu puedas probar lo mismo y aprovechar de todas las cosas buenas que te aporta:


1. Más tiempo disponible, más cosas que puedes hacer

Tienes más tiempo. Es el beneficio principal y todas los demás motivos son una consecuencia natural.
Si te paras a calcular las horas que pasas sentada frente a la televisión a diario te darás cuenta que hay una enorme cantidad de tiempo disponible para hacer otras cosas. Y no digas lo que suele decir todo el mundo “¡Ah no! Yo la tele la veo poquisimo”. Luego resulta que de hecho son unas 2-3 horas al día como mínimo. ¿Te parece poco?

Todo el mundo se queja constantemente de la falta de tiempo pero nadie es capaz de apagar el p**o aparato para tener más tiempo para hacer las cosas que le gustan. ¿Qué sinsentido es esto?

Apaga la tele y empieza a vivir realmente. Haz lo que siempre has querido hacer por falta de tiempo o emplea el tiempo para llevar a cabo las tareas que tienes pendientes con menos estrés y más paz.

Puedes dar paseos, aprender un idioma, tocar tu instrumento preferido, hacer sudokus, preparar pasteles o jabones, jugar con tus hijos o con tus mascotas, terminar las tareas de la casa o hacer pequeños arreglos en la casa, ir al gimnasio o a correr o a visitar amigos, ayudar tus hijos con los deberes. La lista es infinita, seguro que no te vas a aburrir.


2. Más comunicación, mejores relaciones

La televisión te obliga a mirar y a escuchar, es una egocéntrica que atrae todas las atenciones.
No tenerla significa hablar más con tu pareja, con tus hijos, con tu familia.
Puedes sentarte a la mesa y cenar tranquilamente o ponerte cómoda en el sofá y tener una sana conversación.

Puedes llamar a un amiga o quedar con ella y pasar tiempo de calidad.

Sin televisión puedes escuchar más y mejor porque no hay distracciones, puedes establecer un vinculo mas real, disfrutar de la compañía del otro y ser realmente presente.


3. Más lectura, mente más sana

Dejar la televisión permite volcarse en los libros. Ya que tienes más tiempo, puedes leer más y las lecturas te enriquecen, te llenan y te convierten en una persona más interesante y sabia. Y es más satisfactorio que ver programas que no aportan ningún valor añadido a tu vida.

Leer reduce el estrés, incluso más que escuchar música o dar un paseo. Reduce el ritmo cardiaco y la tensión muscular, es un válido instrumento para la prevención del deterioro cognitivo y facilita el sueño.

Y ya que estamos en tema minimalista, para ahorrar dinero puedes leer libros en pdf o en el kindle así tu bolsillo te lo agradecerá.


4. Más actividad, cuerpo más sano

Sin televisión ya no tienes excusas para no hacer ejercicio. En vez de llegar a casa y tirarte en el sofá puedes optar por algo más saludable Puedes apuntarte a un gimnasio o hacer ejercicio en casa, puedes salir a dar un paseo o a correr o a practicar tu deporte preferido.

La actividad física reduce el estrés, te ayuda a mantenerte en forma y controla los niveles de cortisol lo que se traduce en un mejor estado de ánimo y mejor capacidad cognitiva.

Si además tienes la mala costumbre de comer viendo la tele, sin la pantalla tendrás una alimentación más consciente, comerás menos y mejor.


5. Más ahorro, bolsillo más feliz

La televisión bombardea con anuncios y promociones especiales, un constante, cansadisimo empujón al consumismo. Te dice cómo tienes que vestirte, que coche tienes que conducir, que tienes que comer, que tienes que soñar, que tienes que pensar y todo con el único fin de inducir a la necesidad de comprar.

¡Sin televisión eres libre! No más lavados de cerebro y mensajes subliminales. No más necesidad de comprar porque ya vives una vida llena de todas las cosas que te hacen sentir bien. Y no son objetos, son las experiencias que haces cuando no estás sentada viendo la tele.

Y te digo más. Si tienes alguna suscripción a la televisión de pago el ahorro es garantizado.


6. Más positividad, más amor

Hay demasiada negatividad en la televisión. Demasiadas noticias trágicas y sensacionalistas, demasiada corrupción, polémica, violencia, muertes, accidentes, racismo, demasiado de todo lo que es negativo. Sin televisión te alejas de toda esta toxicidad, no para meter la cabeza bajo tierra sino para trabajar sobre ti misma para ser mejor persona e intentar activamente crear cambios en el día a día.

Una cosa es estar informado y otra cosa es estar en continuo estado de alerta. Esto es lo que hacen los noticiarios, crear un mundo hostil donde las catástrofes y las tragedias son el pan cotidiano y la maldad de los hombres el perfil natural.
Pues no.

Entonces en vez de estar sentada en el sofá viendo como el mundo se desmorona anticipando lo peor para el futuro, puedes aportar tu grano de arena para construir un futuro mejor entre tu circulo de amigos, compañeros de trabajo y gente con la que te relacionas.

Puedes ver la positividad y el amor en cada persona que encuentras en vez de ser condicionada por el prejuicio, la desconfianza, la intolerancia y el miedo inculcados por las noticias y los programas televisivos.
Puedes dar amor a los demás y contribuir a crear un mundo más bondadoso y mejor.


Preguntas frecuentes que me hacen cuando digo que no tengo televisión

Me parece útil terminar el articulo compartiendo algunas de las respuestas a las preguntas que me suelen hacer cuando digo que vivo sin tele.

¿Como haces para ver las noticias?
(La pregunta de mi padre, jejeje) Entro en internet y leo el periódico que me apetece. Normalmente uno español y uno italiano (para estar al tanto de lo que pasa en mi País).

A mi me gusta la televisión, ¿porqué debería vivir sin?
Porque si el placer que te da la tele es 1 y el placer que te puede dar vivir sin tele es 100, la matemática y el sentido común me dicen que deberías por lo menos hacer un intento a vivir sin tele. ¿Una semana, por ejemplo, para ver que tal?

¿Y nunca ves series o películas?
Sí que las veo, cuando me da la ganas y a la hora que me apetece. En youtube se encuentra de todo y gratis. Y si hay una película que merece ver al cine (Bohemian Rhapsody por ejemplo), voy al cine y la veo.

Te pierdes entonces los mundiales de fútbol y las olimpiadas
¡Sobreviviré! No me va a quitar el sueño y si realmente me interesa puedo ir a un bar a seguir el partido o a casa de un amigo. En internet también se pueden ver cosas en directo así que no es un problema.

¿Y qué haces después de cenar?
Lo dicho: leo un libro, hablo con mi marido, saco los perros a pasear, si me apetece miro algun video de risa en youtube (Nunca algo triste o violento antes de acostarme) y voy a dormir temprano.

Cuando llego a casa después del trabajo tirarme al sofá a ver la tele me relaja
Esto es lo que crees. En verdad estás dejando que la tele influencie tu estado de ánimo a nivel subconsciente.
Leer un libro relaja más; dar un paseo o hacer alguna actividad física también.

Si tienes niños es imposible vivir sin televisión
Sin tele los padres pueden dedicar más tiempo y atención a los hijos, jugar con ellos o acostumbrarlos a dedicar el tiempo a otra actividad creativa como leer, dibujar, hacer manualidades. Los niños son un reflejo de los padres así que es más facil que sigan el ejemplo de no encender la tele y preferir una actividad alternativa.

 

¿Tienes alguna pregunta más? Añádela en los comentarios y con placer te contestaré.

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

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¡Que tengas un mal día!

by Alessandra Favetto
Que tengas un mal día

No puedes evitar tener un mal día o que las cosas no vayan como esperas pero tienes la posibilidad de transformar cómo reaccionas a los problemas.

Hoy me he levantado con el pie izquierdo y una sensación de angustia. El tiempo no acompañaba. Nublado, de un gris tétrico, un viento molesto y una lluvia anticipando una tormenta inminente. ¡Alleluya! Las condiciones ideales para que las cosas fueran de mal en peor. Sin duda un mal día.

O no.

He evaluado dos posibles escenarios:

  1. Dejar que mi estado anímico ya de por sí endeble e indefenso cogiera el sobreviento y arruinara todas las demás horas del día;
  2. Reflexionar sobre mis emociones negativas y volver a tomar el control para alejarlas y transformarlas en algo productivo.

He elegido la segunda.

Como de costumbre en mi rutina diaria, después de un poco de ejercicio sanador y de escritura liberadora, he consultado uno de mis libros favoritos “El manual de Epicteto” (que puedes descargar de forma gratuita en pdf haciendo clic aquí) y he encontrado una frase que ha alumbrado mi día y mis oscuras emociones:

“No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre”.

He meditado sobre estas palabras a la vez que cuestionaba el porqué de mi malhumor. ¡Bingo! Ya tenía la respuesta. Estaba luchando contra mi destino, enojada por las cosas que todavía no me habían llegado en vez de alegrarme por lo que ya tenía.


Transforma lo negativo en positivo, un mal día en uno bueno

Es absolutamente normal desear que nos pasen cosas buenas (esto me recuerda el libro de Marian Rojas “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” cuya lectura recomiendo vivamente), lo malo es cuando estos deseos se ven frustrados porque no llegan en el momento en que los queremos.

¿Acaso sirve de algo quejarte, angustiarte y amargarte la vida por las cosas que todavía no han llegado? No. Todo llega en su momento justo y todo llega cuando más lo necesitas, solo hace falta esperar. Con esperanza e ilusión.

Lo que puedes hacer en este preciso instante es transformar lo negativo en positivo.

Por lo malo que sea tu día o la situación en la que te encuentras, siempre tienes la oportunidad de ser la mejor versión de ti misma, practicar la paciencia, la tolerancia y la resiliencia.

No puedes evitar que te pasen cosas desagradables o que las cosas no vayan como esperabas pero sí tienes a tu alcance la posibilidad de transformar cómo reaccionas a las adversidades.

Imagina que el coche te deja tirada o tu pareja te deja o pierdes el trabajo o una amiga se enfada contigo por una estupidez. ¿Como reaccionas?
Puedes enfadarte, llorar, desesperarte y caer en depresión o puedes intentar practicar la calma, el coraje, la humildad y la razón.

En el primer caso estás haciendo daño a ti misma, alimentas tu papel de victima y tu alma sufre.
En el segundo caso estás contribuyendo a forjar un carácter sólido, tu autoestima crece y tu corazón se alegra.


Los obstáculos te fortalecen

Los problemas vienen para enseñarte algo, para meterte a prueba y ayudarte a crecer. A cada obstaculo que encuentras tienes la oportunidad de ser más fuerte y mejor persona. ¡Por tu bien!

No te queda remedio. Las dificultades están allí, siempre. Todos los días, 365 días al año. Siempre habrá algo que se interpone en tu camino. La solución es ir afilando la espada antes de que empiece la batalla, o sea fortalecer el espíritu para que los momentos adversos te cogan preparada.

Decía Séneca:

No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Las adversidades están allí para meterte a prueba y ayudarte a crecer, para que puedas atravesar todos los obstáculos y seguir el camino hacia tu meta.

Imagina ser una Lara Croft en el juego de Tomb Rider, superando obstáculos, evitando trampas y luchando contra los enemigos. En cada nivel tienes que buscar el arma adecuado para ganar el combate y seguir avanzando.
No sabes lo que te va a pasar en el siguiente nivel pero allí sigues luchando y aprendiendo a usar armas distintas. Y cada nivel que superas eres un poquito más fuerte y más preparada a enfrentar nuevos desafíos.

¿Te imaginas ahora una Lara Croft que se sienta en un ángulo llorando porque no sabe como saltar sobre un puente giratorio?

Los obstáculos sirven para que puedas reforzar tus virtudes, mostrar paciencia, usar la razón, alimentar el ingenio y la creatividad.


Te deseo un mal día para que aprendas a ser más fuerte

Tener un mal día es útil, mucho más útil que un día bueno, porque te obliga a pararte a pensar lo que está pasando.

Si es algo fuera de tu control, o sea un problema sin solución, entonces lo único que puedes hacer es aceptarlo con paciencia.

Si es algo que puedes controlar, o sea un problema que tiene solución, entonces tienes la obligación moral hacia ti misma de hacer algo al respecto.

¿Que característica tiene este problema? ¿Es malo en sí o es malo como tu lo percibes y son malas las emociones que despierta?

En la mayoría de los casos el problema no es malo en sí, son malas las reacciones que tienes antes el problema y por esto sufres y te angustias.

La mayoría de tus problemas son fruto de deseos incumplidos, expectativas, miedos, sentimientos de inferioridad y baja autoestima.

Un mal día te sirve para reflexionar sobre estas reacciones y tomar acción para transformarlas en algo más beneficioso y productivo para ti.

Para esto hace falta cambiar la percepción de lo que te pasa, darle la vuelta al problema y tomar una perspectiva objetiva, libre de juicios y prejuicios.

Tomar una posición alejada, como si fuera un observador externo, te ayudará a ver las cosas de otra forma. Entonces te darás cuenta que tus pensamientos te han hecho pasar una mala jugada.

La buena noticia es que puedes cambiar la suerte del juego a tu favor. Se trata de darle un poco de color a una situación negra para que se transforme en algo beneficioso para ti, para que te puedas sentir mejor y puedas pensar con claridad.


Aprovecha el mal día

Mirar el lado positivo de las cosas o por lo menos intentarlo para sacarles la máxima utilidad es aprovechar un mal día.

¿Es fácil todo esto? Para nada. Pero puedes entrenar para que cada vez sea más fácil.

La primera vez que te montaste en una bici de chiquitita no fue fácil. Seguro que tuviste miedo y caíste y te levantaste mil veces. Así es la vida. Hay que entrenar y tener voluntad y resiliencia.

Solo tu puedes decidir si caerte y quedarte en el suelo o volver a levantarte e intentarlo otra vez.

Un mal día viene a enseñar más cosas que un día bueno.

Cuando llega un mal día, saca todo tu arsenal para convertirlo en una pista de aprendizaje. Saldrás más fuerte, más determinada y más audaz a la hora de tomar acción y superar los obstáculos mentales, físicos, emocionales que se interponen en tu camino.

Acepta lo que te llega cada día y haz buen uso de lo que te ofrece.

 

¡Que tengas un mal día!

 

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Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué

Seguro que has leído alguna vez uno de esto libros de autoayuda tan populares hoy en día y no te ha servido de nada.

El libro no funciona. Tantas palabras, consejos, ejercicios, mantras, esquemas, rutinas pero nada. Tu vida es exactamente la misma. Mismos problemas, mismas ansiedades, mismo estrés, miedo, baja autoestima, etc. etc.

Otro par de euros tirados a la basura y un libro más a coger polvo en la estantería, porque claro no merece la pena ni regalarlo si no te ha cambiado la vida.

¡Ah sí, precisamente esto! En los comentarios en internet decían que el libro les había cambiado la vida, todos eran más felices y mejores personas.

Menos tu.

Empiezas a pensar que eres un bicho raro sin posibilidad de solución y vuelves a esconderte en tu mediocridad.

En privado, claro, porque si alguien te pregunta qué tal el libro le contestaras “¡Fantástico! A mi me ha cambiado la vida a mejor”. Y con los brillos en los ojos y los pelos de punta (indicando con el dedo tu brazo para enfatizar tu emoción) le contarás todas las cosas que has leído e incluso recomendaras su lectura.

Seguirás con esta mentira por un tiempo porque allí fuera, en el paraíso de las redes sociales y de internet, todos son santos y ángeles y seres perfectos que han alcanzado el nirvana gracias a estos libros.

No sería muy popular comentar “este libro no me ha servido de nada” porque o son todos mentirosos con respecto a la utilidad de las lecturas de desarrollo personal o tu realmente no has entendido un carajo.

Mejor callarse.

Porque los libros de autoayuda no funcionan

¿Acaso eres budista porque tienes una cabeza de Buda en el salón? ¿O eres un maratonista porque tienes la zapatilla de correr más cara del mercado? Ya sabes adonde quiero llegar.

Un libro de crecimiento personal, por lo bueno que sea, nunca te hará mejor persona y nunca te cambiará la vida si no practicas.

“Mira que buenos consejos dá fulanito: haciendo esto y esto y esto puedo conseguir lo más grande”.

¿Lo has hecho? ¿Has hecho esto y esto y esto para conseguirlo? No.
¿Y quieres saber porqué? Porqué cuesta sacrificio, tiempo, motivación, compromiso, dedicación, constancia. Y no es nada fácil.

Los libros de autoayuda no funcionan porque lo quieres todo servido en una bandeja de oro, posiblemente palmados en el sofá tomando una cervecita.

Quieres que tu cerebro sea reseteado sin esfuerzo y no quieres dar ningún paso en tu interior por miedo a lo que puedas encontrar y por miedo a lo que no quieres ver de ti misma.

Es más fácil seguir quejándote y repetir los mismos errores. Es más cómodo, ya conoces cómo funciona. La culpa la tiene el libro de autoayuda que no te ha traido ningun beneficio. Un montón de papel y palabras que no dan resultados. Que desperdicio y que locura.

Pero la locura, my friend, es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes, como decía el buen Einstein.

Los cambios requieren esfuerzos y más si la que tiene que cambiar eres tu.

Los libros de autoayuda son como una droga

Si quieres conseguir algo o tener éxito en tu vida personal o profesional tienes que hacer algo. Repito, tienes que hacer algo. Si no haces nada estás simplemente “consumiendo” lecturas y esto se llama entretenimiento no autoayuda.
Y es como una droga.

Los libros de autoayuda son como una droga porque ofrecen un alivio momentáneo a tus inestabilidades emotivas y a tus problemas.

Lees cosas en las que te reconoces instantáneamente y comprendes que hay soluciones a tus estados anímicos. Ya no te sientes un bicho raro, ya no eres una pobrecita miserable y puedes vislumbrar la luz al final del túnel.

Los problemas no parecen tan grandes, han adquirido una nueva dimensión más suave y dulce. ¡Perfecto! Puedes entonces seguir en el mismo camino, las cosas no parecen tan malas.

Terminas el libro contenta como una Pascua, convencida que desde este momento la vida será una fiesta en rosa.

Hasta el día siguiente. O hasta la semana siguiente, cuando todo vuelve a caer en la sombra y en la oscuridad.

“Aquel libro no ha funcionado, voy a buscar otro”. Y otro, y otro, y otro, porque ya te hace falta el subidón momentáneo de las páginas de autoayuda.

Si realmente quieres que estas lecturas funcionen tienes que aprender de ellas y aplicarlas en tu día a día. ¿Acaso en el gimnasio te pones en forma con una sola sesión? Pues no.
Hay que tener paciencia y ser constante en la práctica.

Los libros de autoayuda no funcionan si no colaboras con ellos. Te abren puertas para meditar, hacerte preguntas, identificar tus valores y minar tus convicciones pero sin tu esfuerzo de introspección y sin tu determinación al cambio seguirán siendo otros libros más que cogen polvo en la estantería.

A ti la elección de cómo usarlos.

 

Te dejo un resumen de “Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué“:

Los libros de autoayuda no funcionan y te explico porqué

 

Un abrazo,

Alessandra Favetto - Surffulness.com

 

 

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